Más allá de la mitología: quién es quién en la prensa anglosajona
Dice mucha gente que los medios tradicionales ya no importan. Que las redes sociales han cambiado las reglas del juego y que los ciudadanos se informan directamente a través de creadores de contenido. Pero confundir la transformación del consumo informativo con la desaparición de la influencia de los grandes medios sería precipitado.
En toda la UE, la población confía más en los medios de comunicación tradicionales —tanto audiovisuales como impresos— que en las plataformas de noticias en línea y las llamadas redes sociales. Hay implicaciones para el saber y la democracia: una encuesta realizada en 18 países del Norte global confirma lo que señala la literatura académica: “el consumo de medios de comunicación tradicionales, como la televisión y los periódicos, se asocia, por lo general, con niveles más elevados de conocimiento”.
Los grandes medios internacionales siguen teniendo capacidad para establecer prioridades informativas e influir en cómo se interpretan los acontecimientos. Doscientos millones de personas visitan a la web de CNN regularmente. La audiencia semanal de noticias de la BBC se acerca a los 500.000 millones. Su World Service tiene 364 millones de oyentes a la semana, un tercio de entre 15 y 24 años.
En el caso español, interesa saber qué imagen del país construyen para el público extranjero. El análisis del Real Instituto Elcano sobre la presencia de España en la prensa internacional ofrece un antecedente para abordar esta cuestión. Durante el primer semestre de 2015, se produjo una amplia cobertura internacional (98.792 artículos) centrados en política y economía, con especial atención a la irrupción de nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos).
En esta serie analizaremos la cobertura de las elecciones españolas de 2026 en siete cabeceras: The New York Times, CNN, BBC, The Guardian, The Economist, Financial Times y Politico. Pero para entender qué dicen los guiris sobre nuestras elecciones, primero hay que conocer quiénes son y desde dónde miran.
Desde la economía política de la comunicación, el periodismo no se produce en el vacío: la propiedad, la financiación, los intereses empresariales, el acceso a las fuentes y las ideologías dominantes condicionan la producción informativa. No determinan cada noticia, pero ayudan a entender sus prioridades y límites.
The New York Times
Fundado en 1851, The New York Times es una de las principales referencias del periodismo estadounidense y un actor con influencia sobre la agenda internacional. Sin embargo, su prestigio no lo sitúa al margen de las contradicciones de la industria. Su Innovation Report de 2014 rompió la frontera entre las secciones editorial y publicitaria.
Ha recibido críticas por no calificar como racista la propuesta de Donald Trump de enviar a congresistas no blancos a “los lugares infestados de crimen de donde procedían”. Y su cobertura de las guerras y el genocidio palestino es muy servicial. Por ejemplo, el Times dio instrucciones a su plantilla para limitar el uso de los términos “genocidio” y “limpieza étnica”, y “evitar” las expresiones “territorio ocupado” y “campos de refugiados” y la palabra “Palestina”, “salvo en casos muy excepcionales”.
CNN
CNN fue la primera cadena dedicada a emitir noticias las 24 horas del día, desde 1980. Su ficha corporativa permite conocer su dimensión y alcance internacional. Su modelo de información continua, sin embargo, plantea interrogantes sobre la competencia por la atención, el peso de la opinión y la simplificación de debates complejos.
Un episodio significativo ocurrió durante la invasión estadounidense de Afganistán en 2001. El entonces presidente de CNN, Walter Isaacson, ordenó que se mencionase el 11-S y a los talibanes cuando se tratase el sufrimiento afgano y consideró “perverso centrarse demasiado en las bajas o las dificultades”. La cadena se negó a emitir vallas publicitarias y anuncios opuestos a la invasión de Irak en 2003. Douglas Kellner ha mostrado cómo el discurso oficial y las prioridades de seguridad nacional influyeron en la cobertura de estas guerras desastrosas.
Desde octubre de 2026, CNN es propiedad de Skydance Corporation de David Ellison, aliado cercano de Donald Trump. Las consecuencias están por concretarse.
BBC
La BBC combina una misión de servicio público con una importante proyección internacional. Su estructura institucional la diferencia de las cadenas comerciales, pero no la exime de controversias sobre su imparcialidad y su relación con los poderes políticos y económicos.
También apoyó la invasión de Irak basada en falsedades. Tiende a escorarse hacia la derecha por su dependencia de fuentes políticas, empresariales y de medios conservadores. State of Secrecy permite ampliar la reflexión sobre los secretos de Estado y cómo las restricciones al acceso a información sensible condicionan su cobertura. Por ejemplo, miles de empleados de la BBC han sido evaluados por los servicios de seguridad para excluir a quienes consideran radicales.
The Guardian
The Guardian explica su estructura de propiedad y su compromiso declarado con la independencia editorial en su página About us. Mantiene una identidad editorial asociada habitualmente a posiciones progresistas y presta atención a cuestiones como los derechos civiles, la desigualdad y el medioambiente.
Sin embargo, como escribe Des Freeman, “The Guardian no es un periódico de izquierdas. Publica columnistas de izquierdas, lo leen personas de izquierdas y tiene fama de identificarse con posiciones de izquierda. Pero no es un periódico de izquierdas; no está afiliado a movimientos de izquierdas ni surgió de ellos. Nunca ha sido un aliado constante de las voces socialistas o antiimperialistas”.
Financial Times y The Economist
Ambas cabeceras destacan por su atención a la economía, los mercados y las políticas públicas. Siguen un enfoque (neo)liberal favorable al mal llamado libre comercio. La presentación de The Economist dentro de The Economist Group permite conocer mejor su posición empresarial.
Su audiencia, formada en parte por directivos, inversores y responsables institucionales, hace especialmente relevante observar cómo presentan las propuestas fiscales, la deuda, la regulación empresarial y la estabilidad gubernamental. Dado que escriben para las élites, su información debe ser fiable, pero la enmarcan desde la perspectiva de lo que es beneficioso para el capital.
Esto no los convierte automáticamente en portavoces de las grandes empresas. Se oponen a las dictaduras, el autoritarismo, el deterioro medioambiental, los abusos empresariales o la desigualdad excesiva, que son perjudiciales para la estabilidad del sistema. Por ejemplo, el FT ha criticado el “colonialismo de la IA americano”, mientras que The Economist ha desmitificado la IA y advertido del enorme consumo energético de los centros de datos. Hay que distinguir entre noticias, análisis, editoriales y columnas. Por ejemplo, sus corresponsales suelen ser más progresistas que sus columnistas.
Politico
Politico se ha consolidado como una referencia para seguir las instituciones políticas, especialmente en Estados Unidos y la Unión Europea. Su edición europea presta especial atención a Bruselas, las negociaciones comunitarias y los equilibrios entre Gobiernos. Su orientación hacia profesionales de la política y las instituciones favorece la cobertura de negociaciones, fuentes internas y movimientos de las élites. Este enfoque resulta útil para comprender la toma de decisiones, aunque también plantea qué espacio reciben las consecuencias sociales de las políticas y las experiencias ciudadanas.
Desde su adquisición por parte de Axel Springer en 2021, la línea editorial ha estado sometida a control ideológico. El propietario ha impuesto el apoyo incondicional al Estado de Israel y la junta directiva ha arremetido públicamente contra la redacción, tildando de “woke” información sobre el elevado número de víctimas civiles gazatíes después de haber ordenado minimizar las muertes palestinas. Ante el malestar en la plantilla, el consejero delegado del imperio bávaro, Mathias Döpfner, endureció su postura, instando explícitamente a dimitir a cualquier periodista que cuestionase la agenda proisraelí de la empresa.
El conglomerado enfrenta presión internacional tras las denuncias impulsadas por Law for Palestine, acusando a su portal de anuncios inmobiliarios Yad2 de lucrarse con la venta de asentamientos coloniales ilegales en Cisjordania y Jerusalén Este.
Mirando a España
En las próximas entregas estudiaremos los temas seleccionados y los frames o encuadres utilizados para presentar la campaña, las fuentes y sus protagonistas. Cada medio tiene sus propias prioridades y su manera de entender el periodismo, por lo que resulta de interés comprobar dónde coinciden y en qué aspectos se diferencian.
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