Las pequeñas plataformas, promotoras del periodismo de datos en España

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«Los datos siempre han sido, y serán, la materia prima de los periodistas, porque sin datos no existe la posibilidad de contar ningún tipo de historia. Concebidos como referencias -temporales, espaciales o circunstanciales-, han sido el esqueleto de los relatos periodísticos y en torno a ellos se han elaborado piezas informativas de cualquier tipo en cualquier momento histórico«(Crucianelli, 2012).

Sin embargo, asistimos ahora al crecimiento exponencial de una nueva modalidad de periodismo, el llamado “periodismo de datos”, bien recibido por algunos sectores sociales, provocador de cierta aritmofobia en otros, que tiene por objetivo filtrar la amalgama de reseñas, apuntes, notas, cifras e historias varias que circulan por la red en aras de construir una verdad sólida y referencial.

En este contexto, destaca la proliferación de plataformas locales o de pequeño tamaño que tratan de “luchar” contra los gigantes informativos y apuestan por la utilización de datos en la producción de su periodismo para aportar un valor añadido a las informaciones, basándose en el rigor y garantizando fiabilidad.

 

Metodología y materiales

En la elaboración del estudio han convergido dos líneas de análisis paralelas. Una teórica, basada en el la investigación de artículos académicos anteriores especializados en periodismo de datos, en el progreso histórico del mismo y en su implantación en España; y otra práctica, para el desarrollo de la cual se ha establecido contacto con las siguientes plataformas –que trabajan específicamente con datos- y con las siguientes personas:

 

Civio: La Fundación Ciudadana Civio es una organización independiente y sin ánimo de lucro, que asegura vigilar a los poderes públicos, informar a todos los ciudadanos y presionar para lograr una transparencia real y eficaz en las instituciones. Son un equipo multidisciplinar de nueve personas (periodistas, informáticos, técnicos en comunicación, marketing, relaciones institucionales y desarrollo de negocios). Han sido galardonados con reconocimientos como el Premio Gabriel García Márquez 2016 – Innovación Periodística o el Data Journalism Award 2016 – Mejor Investigación del Año (redacción pequeña).

 

Story Data (Bcn): Es una plataforma catalana que “ofrece un servicio de comunicación social dirigido a cualquier organización, pública o privada, que desee transformar un conjunto de datos, propios o externos, en un relato comunicativo en todos los soportes y formatos actuales disponibles, desde la elaboración de reportajes a la creación de campañas y la difusión de contenidos a las redes sociales”. Equipo compuesto por las periodistas Eli Vivas, Silvia Galilea, Carina Bellver y Laia Brufau.

 

Eva Maria Ferreras: doctora en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Actualmente, trabaja en el Centro Universitario Cesine como profesora titular. Es especialista en líneas de investigación como Internet y el Periodismo de Datos. Autora del estudio “El periodismo de datos en España” (2016).

 

Marcos García Rey: miembro del consorcio internacional de periodistas de investigación, coordinador del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial y colaborador en la plataforma Civio. En 2015, fue responsable de lanzar la Unidad de Periodismo de Datos de El Mundo.

 

Los datos en el periodismo, las nuevas formas de contar historias

Los datos, para Paul Bradshaw, periodista encargado del Multiplatform and Mobile Journalism de la Universidad de Birmingham City, fundador del Online Journalism Blog (OJB) y co-fundador de Help Me Investigate, pueden ser tanto la fuente del periodismo como la herramienta de la que éste se usa para contar la historia. En este sentido, asegura el periodista, deben ser tratados con escepticismo, porque por su propia condición de herramienta tienen el poder de moldear las historias que con ellas se crean.

Ahora bien, ¿qué distingue estos datos de los que habla Bradshaw con los nuevos “datos” del periodismo? Para Peiró y Guallar, el periodismo de datos al que se refiere este estudio es “la especialidad o práctica del periodismo que utiliza como materia prima y fundamental datos (y no otras fuentes de información). El énfasis de la definición está claramente en el término ‘datos’. Éstas son la fuente y el origen de la información que se publica y son también las protagonistas des­ tacadas del producto informativo que se ofrece al lector”.

Así es como nacen las nuevas formas de contar historias: nuevas narrativas insertas en el panorama actual que se sirven de los datos para dar forma, rigor y credibilidad a los relatos. En primer lugar se debe dar la compilación de los datos, que alude directamente a las fuentes informativas, las cuales pueden ser públicas y privadas. Obtenida la información, cabe la contextualización, que está asociada con la interpretación de los datos y con la combinación con otros que permita completarlos y comprender su relevancia.

Es frecuente contextualizar y combinar datos con geolocalizaciones y mapas. La segunda de las fases es la de la comunicación: la conversión de los datos en una pieza informativa comprensible por el público general. La comunicación ya no solo comprende las vías tradicionales sino que incorpora otras nuevas como las visualizaciones de datos, textos, aplicaciones mashup, mapas, etc.

Autores como Rodríguez y García, Zanchelli y Crucianelli , Gordon  y profesionales como Daniele Grasso (Elconfidencial.com) o Mar Cabra (ICIJ) consideran imprescindible trabajar con equipos multidisciplinares: diseñadores, arquitectos de información y programadores que junto con los periodistas consigan elaborar piezas basadas en grandes volúmenes de datos de manera clara y eficaz.

 

“Los datos son el petróleo del siglo XXI”: un arma contra la posverdad

No es exagerado afirmar que la posverdad es una de las más grandes amenazas a las que debe hacer frente el mundo a día de hoy, porque la percepción de la realidad altera la actitud de las personas hacia la realidad misma y superando el dualismo cartesiano, sabemos que la acción del observador influye en lo observado. La manipulación mediática podría derivar en acciones y actitudes contrarias a la voluntad primera de los individuos y perjudiciales para ellos o especialmente beneficiosas para un determinado poder. Es por ello que los datos son considerados “el petróleo del siglo XXI”. 

Existen ya ejemplos paradigmáticos de ello. Los registros de guerra de Afganistán –compartidos con The New York Times y Der Spiegel– fueron periodismo de datos en acción. Según cuenta La Nación, en una adaptación de un capítulo de Facts are Sacred: The Power of Data de Simon Rogers, todo comenzó con uno de los integrantes del equipo de periodismo investigativo preguntando: “¿Ustedes son buenos con las planillas de cálculo verdad?”. Y esta era una enorme planilla de cálculo: 92.201 filas de datos, cada una conteniendo un análisis de un evento militar en Afganistán.

Después, siguieron dos episodios más: Irak y los cables. El término oficial fue SIGACTS: la base de datos de Acciones Significativas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Otro de los ejemplos remite al Premio Pulitzer 2017 de periodismo explicativo, que fue para el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, McClatchy y el Miami Herald, por su trabajo sobre los papeles de Panamá.

Cuenta el periodista Marcos García Rey que todo empezó en la primavera de 2015 cuando John Doe –“fulano de tal”, en inglés– se puso en contacto con Bastian Obermayer, periodista del equipo de investigación del diario alemán Süddeutsche Zeitung:

– “Hello. This is John Doe. Interested in data?

– “We’re very interested”, respondió Obemayer (…).

– “Why are you doing this?”, preguntó el periodista.

“I want to make these crimes public”, replicó el informante.

 

Esta conversación derivó en la adquisición de un total de 11,5 millones de archivos y 2,6 terabytes de información procedentes del despacho de abogados Mossack Fonseca, que dieron lugar a la mayor filtración de datos de la historia.

 

Un modelo de periodismo de bases de datos, eficaz y sostenible, desarrollado por plataformas locales

Existen una cantidad de herramientas y recursos online que, lejos de suponer un riesgo en pro de la desinformación, pueden y deben ser utilizados por los profesionales de la comunicación en su persecución de la veracidad. Es un hecho real y tangible que el periodismo de datos ha echado raíces ya en la praxis profesional de los periodistas en todo el mundo, tanto en las grandes potencias informativas como en el resto de países. Son muchos los motivos que están permitiendo esta expansión sin freno.

Por un lado, la exigencia de transparencia de una audiencia cada vez más consciente y concienciada. Por otro, una serie de factores que están haciendo posible su desarrollo como las distintas leyes y reglamentos que permiten el auge del periodismo de datos y aminoran las trabas en el acceso a la información en bruto; así como la cantidad y la calidad de las tecnologías y herramientas utilizadas y, por supuesto, la voluntad de pequeñas plataformas, comprometidas con la verdad y la honestidad profesional.

En este marco, serán estas pequeñas plataformas quienes sienten el paradigma en lo referente al periodismo de datos. Un equipo pequeño es más fácil de gestionar. Se trata, en primer momento, de unir los esfuerzos de periodistas tradicionales con programadores informáticos para desarrollar un periodismo de datos hasta que se consiga formar al personal y contar con el apoyo de analistas u otras redacciones especializadas que, a su vez, tengan acceso a más datos con los que trabajar de manera conjunta y compartida.

 

Autora: Irene Monmeneu

Edición: Romina Morales

Imagen de Portada: Marcus Spiske

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