El panorama político italiano entre la fractura de la izquierda y el resurgimiento de Berlusconi

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A principios de noviembre de 2017 tuvieron lugar las elecciones regionales de Sicilia, un barómetro electoral y social del camino hacia las Elecciones Generales de 2018 en Italia. El resultado de estos comicios supuso una nueva derrota para el Partido Democrático (PD) de Renzi que obtuvo solamente el 18,65% de los votos y un nuevo impulso a la derecha italiana y a la figura de Berlusconi, casi ausente del panorama político italiano en los últimos años. Así que, la coalición de Forza Italia y la Liga Norte a la que se sumó Fratelli D’Italia, alcanzó el 39,85%. El Movimiento 5 Estrellas quedó en segundo lugar con el 34,65% de los votos.

A sus 80 años, Berlusconi sigue siendo el personaje más representativo de la derecha, por motivos más sentimentales que lógicos, sabiendo aprovechar también el debilitamiento de la izquierda italiana. Su partido Forza Italia, ha logrado colocarse en el centro político, mientras que el otro gran partido de la derecha, la Liga Norte de Salvini, ha enganchado a votantes desde la extrema derecha con propuesta como la salida del Euro, despertando el miedo a los refugiados y el descontento de las clases populares hacia el Gobierno.

A pesar de las diferencias en los programas político-electorales, ambos partidos han participado juntos en las elecciones regionales de Sicilia, comprobando que, si repiten la formula en 2018 a nivel nacional, podrían desbancar al PD y al Movimiento 5 Estrellas.  Aun así, todavía no se puede cerrar un pacto entre estas fuerzas debido a la lucha por el protagonismo entre Berlusconi y Salvini.

Al PD, le pasa factura el desgaste de Renzi y las fisuras internas del líder con otros sectores del partido, algo que quedó en evidencia en el referéndum constitucional  de diciembre de 2016, que se convirtió en una batalla política personal, en lugar de poner el foco en la reforma de la Constitución. Desde aquel momento, la situación derivó en la creación de tres nuevos partidos que salían de la corriente de izquierdas dentro del propio Partido Democrático: el Movimiento Democrático y Progresista (MdP); Sinistra Italiana (SI) y Possibile. Estas nuevas fuerzas políticas vienen a fraccionar aún más la izquierda italiana, aunque es muy probable un pacto entre ellos y según las previsiones, obtendrían en torno a un 10% en las Elecciones Generales de 2018. El bloque de izquierdas podría ir más allá, llegando a un nuevo pacto político con el PD. Sin embargo, un impedimento sería si Renzi sigue siendo el candidato a presidente del gobierno dado que se han mostrado en contra de sus reformas, sobre todo la laboral.

El Movimiento 5 Estrellas también se ha servido de la derrota del Partido Democrático en las elecciones de Sicilia, como ya hicieron en Roma y Turín. El movimiento que vino a rellenar un vacío en la política italiana alimentando el voto de protesta y el descontento hacia los partidos tradicionales de Italia, con una fórmula basada en no presentar a políticos profesionales, aprovechando  las redes sociales para promover sus ideas y la democracia participativa. Si bien, todo esto se ha vuelto en su contra a la hora de demostrar su capacidad de gobernar en ayuntamientos como Roma y también, por la pérdida de la esencia de su democracia participativa.

A pesar de todo, siguen siendo una fuerza electoral con gran peso en Italia pudiendo obtener en torno a un 25%, según los últimos sondeos. Precisamente por este motivo, se llevó a cabo una reforma electoral que perjudicaría al Movimiento 5 Estrellas ya que viene a premiar a las coaliciones.  Aunque, a diferencia de otras elecciones, las fracturas entre los bloques no permiten averiguar todavía que agrupaciones se formarán al final.  Además, la aprobación de la nueva ley electoral fue acompañada por polémicas y protestas por parte de la mitad del Parlamento, aunque finalmente salió adelante con el pacto entre Renzi y Berlusconi.

Ante este escenario, todo es posible, aunque parece que si no haya ningún pacto capaz de aglutinar las fuerzas de la izquierda, por una parte y de la derecha, por otra, o no se constituya una coalición de gobierno después de las votaciones, el Presidente de la República podría convocar nuevas elecciones.

 

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