Cómo los tabloides austriacos ayudaron a la extrema derecha a ganar las elecciones

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Sebastian Kurz, jefe del partido austriaco de la gente, Christian Kern, jefe partido social-democrático y Hans Christian Strache, del partido de extrema derecha de la libertad, en un debate televisivo durante la campaña de las elecciones austriacas de 2017. Fuente: Wikimedia

Traducción: Misael Sanz López

Las recientes elecciones austríacas fueron un gran acontecimiento para los conservadores y la extrema derecha de este país. Sebastian Kurz, ministro exterior de 31 años está marcado para convertirse en el próximo canciller del país – en coalición con el partido de extrema derecha Partido por la Libertad  (FPÖ). Su crecimiento, sin embargo, solo fue posible gracias a la ayuda de los medios. La prensa austriaca, y los periódicos en particular, jugaron un papel importante en el desplazamiento del país hacia la derecha.

Cómo terminamos donde estamos: La situación política actual en Austria

Para muchos observadores, el reciente viraje austriaco hacia la derecha no es una sorpresa. El país ha estado luchando durante un largo tiempo contra grandes tendencias nacionalistas y ultra-conservadoras. Este estigma, asociado normalmente con partidos nacionalistas de otros países, nunca fue evidente en la región alpina, lo que ayudó a la extrema derecha a crecer con fuerza. Convertido en un potente partido populista por su anterior líder Jörg Haider, el Partido por la Libertad -fundado por los nazis-, ha sido clave en el agresivo discurso político del país que ha virado hacia la derecha en los últimos años.

Estos esfuerzos parecieron saldados en las últimas elecciones. Aprovechando una latente xenofobia, una angustia cultural y social por perder su propio “Heimat” y sumado a los beneficios sociales para los inmigrantes, el FPÖ, bajo el brazo de su líder Heinz- Christian Stanche, y el Partido de la Gente (ÖVP) dirigieron campañas las cuales prosperaban en nociones ultranacionalistas, y el miedo al Islam y la inmigración.

La apuesta funcionó: El Partido de la Gente (ÖVP) ganó con el 31,5 % de los votos, el FPÖ con un 26% – perdiendo por poco con el Partido Social Demócrata (SPÖ), el cual obtuvo un 26,9% pero sufrió grandes pérdidas que le costaron la cancillería. A pesar de ello, él ÖVP y él FPÖ están negociando todavía sobre los términos de un acuerdo de coalición, por lo que hay pocas dudas de que el futuro destino político de Austria caerá, incondicionalmente, en las manos de un gobierno nacional-conservador.

Fuente: BMI

El rol de los medios en la política austríaca

Sin ser el único factor, los medios austriacos jugaron un papel clave en el resultado.

Los periódicos sensacionalistas de peor reputación austriacos, más conocidos como Kronen Zeitung, Heute and Österreich, son poderosos jugadores en el panorama mediático austriaco y leídos extensamente. Famosos por su marco sensacionalista y por sus publicaciones erróneas y falsas, han desarrollado fuertes lazos para los conservadores austriacos y el ala derecha en la escena política – con una alianza que ayuda a explicar el tóxico clima político de la actualidad. Durante la campaña de elección, Sebastian Kurz particularmente, fue beneficiado del apoyo de estos medios quienes estaban enamorados con su popular (la cual ayudaron a crear) y juvenil imagen.

Sin embargo, echarle la culpa simplemente a los tabloides por la victoria del populismo de derecha sería ser miope. Por ejemplo, en las semanas anteriores a la elección, casi toda las cobertura de los medios estaba centrada en una campaña de Facebook contra Sebastian Kurz, instigada por un ex consultor de la campaña de reelección del canciller de centro-izquierda Christian Kern (SPÖ).

Como Luisa Beck and Griff Witte del Washington Post’s han señalado, la divulgación de este intento de frustrar las esperanzas de Kurz de convertirse en canciller “balanceó el normalmente tranquilo mundo político austriaco en las últimas semanas de las elecciones, construyendo un debate sobre los problemas e impidiendo a los periódicos austriacos y a los programas de noticias acabar con una discusión interminable sobre quien sabia que o donde”. Algunos dicen que si los medios se hubiesen concentrado en los problemas reales, en lugar de prestar toda su atención en los escándalos, la política del país podría haber tenido un giro diferente.

Otro problema fueron los inoperantes medios austriacos. Para uno, el ya mencionado escándalo no fue expuesto a través de informes de investigación pero sí lo fue a través de la historia filtrada a la prensa -por los oponentes políticos. Algunos comentaristas han afirmado también que muchos periodistas austriacos fallaron al hacer preguntas críticas durante la campaña, haciendo la vida más fácil a los partidos y sus candidatos. Por ejemplo, el FPÖ había marcado su comportamiento radical, principalmente para no ahuyentar a los votantes moderados. Además, la cobertura crítica de esta táctica, y generalmente del FPÖ, estuvo ausente en gran medida.

Para finalizar, fue el periódico alemán Süddeutsche Zeitung el cual publicó e investigó el dossier del pasado neonazi del candidato del FPÖ.”HC” Stache.

Austria: un país difícil para los periodistas

Por otro lado, los medios austriacos deben hacerse preguntas dolorosas después de las elecciones, ya que el culpar simplemente a la prensa sería injusto y sería ignorar felizmente los problemas que afectan al trabajo periodístico en el país .

Austria no es un país que pueda decir con orgullo de sí mismo que apoya el periodismo de investigación o crítico. Una ley sobre la libertad de información, por ejemplo como las de Reino Unido o Alemania, no está establecida en la ley austriaca. Como consecuencia, los periodistas dependen de la benevolencia de los funcionarios públicos y estatales para descubrir material. Las entrevistas con políticos están normalmente revisadas y editadas por relaciones públicas. Finalmente, la escena mediática y el mundo político está duramente entrelazado. Para mejor o peor, las exclusivas y el acceso a la información y la gente dependen del mundo personal del periodista – y de su capacidad para seguir el juego.

El acusar a los medios austriacos de ser los únicos responsables del resultado de la elección sería ser exagerado. Jugaron muchos otros factores en los cuales la prensa tiene un papel crucial pero no decisivo. Además, los errores durante la campaña arrojan una duda sobre su capacidad para sostener lo que cuenten los partidos y políticos austriacos en el futuro. Mientras Austria se prepara para encargarse de la presidencia de la Unión Europea en la segunda parte del 2018, con recortes en beneficios sociales, programas culturales y en la financiación de los servicios públicos, una prensa fuerte e independiente es mas necesitada que nunca antes. Hasta ahora, sin embargo, esto parece que es un sueño.

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