La crisis de los medios durante el confinamiento en España (1)

6 noviembre 2020 • Medios y política • by

España sigue siendo uno de los países más afectados por la crisis del coronavirus. La labor de los medios de comunicación durante esta crisis ha venido marcada por un largo confinamiento en medio de un clima político polarizado. El coronavirus está siendo una crisis de salud pública, pero también el escenario de una cruel guerra política en la que la información ha sido un arma esencial.

El modelo mediático español sigue el modelo mediterráneo que Hallin y Mancini identificaron en su estudio de 2004, con unos medios muy cercanos a la élite política y alineados con las posiciones de un partido. La crisis del coronavirus estalló a los pocos meses de formarse un nuevo gobierno, tras la repetición de las elecciones: el 8 de enero de 2020 el socialista Pedro Sánchez tomó posesión como presidente del Gobierno apoyado por una mayoría débil y fragmentaria en el Parlamento. En esas elecciones la extrema derecha populista de Vox logró por primera vez representación en el Congreso (52 diputados, tercera fuerza).

Con el gobierno recién formado y una oposición radicalizada, el 14 de marzo Sánchez declaró el estado de alarma y el confinamiento de los españoles en sus hogares. Fue una decisión apoyada por todos los partidos y por todos los medios: en los primeros días del confinamiento, se produjo una novedosa unanimidad en la cobertura mediática: todos los medios se volcaron en apoyar la campaña #nosalgasdecasa para que el confinamiento fuese efectivo. Madrid era la ciudad más afectada por el virus y es además dónde la mayoría de los grandes medios tienen sus redacciones: el tema central de la cobertura informativa fue, en esos primeros días, las necesidades del sistema nacional de salud: falta de médicos y enfermeras, escasez de equipos de protección, déficit de camas…

Políticos contra los medios

Pero cuando 15 días después se hizo necesario ampliar el confinamiento, el principal partido de la oposición, el Partido Popular, amenazó con retirar su apoyo. Su líder Pablo Casado acusó al gobierno de proporcionarle información falsa. “No podemos remar en la misma dirección si no se nos dice la verdad». Y acusó a los medios de apoyar al gobierno porque “están poniendo el foco en lo positivo» sin transmitir la gravedad del problema sanitario. “No hay entrevistas a las personas afectadas y, por tanto, los medios se focalizan en el esfuerzo y la superación de la sociedad española”. Casado comparó esta supuesta benevolencia de los medios con la “cobertura tremendamente crítica” durante la crisis del ébola en 2015.

RTVE, el canal de televisión público, fue una vez más el foco de las críticas. La corporación lleva años a la espera de que el Parlamento resuelva el concurso público para nombrar director. Los diputados del PP registraron en el Congreso medio centenar de iniciativas instando a RTVE a cambiar su línea informativa sobre el coronavirus: las piezas sobre los problemas del sistema público de salud para hacer frente a la emergencia sanitaria volvían la vista a los recortes de financiación y a los procesos de privatización de los hospitales durante dos décadas de gobierno del Partido Popular en Madrid. Su presidenta Isabel Díaz Ayuso, que ha sido una de las voces más críticas con el gobierno desde las comunidades autónomas, escribió a Rosa María Mateo, administradora de la corporación pública, para dejar clara su indignación frente a las informaciones que denunciaban esos recortes del gasto sanitario en Madrid. Por ejemplo, la presidenta regional señaló que la televisión pública “trata de desgastar políticamente al gobierno de la Comunidad de Madrid con datos falsos y argumentos tergiversados e incompletos”.

La opacidad de la Comunidad de Madrid y la falta de medios sanitarios han generado un fuerte enfrentamiento con los informadores en torno a la gestión de las residencias de ancianos: el 18% de los residentes (7690 personas) fallecieron entre marzo y mayo. Mientras la Comunidad de Madrid enviaba medios y personal a otras comunidades, se ignoraron sistemáticamente las llamadas de auxilio de diferentes residencias. El País y ElDiario.es lograron tener acceso a documentos que probaban que los responsables sanitarios sabían la magnitud del problema y lo negaron reiteradamente a preguntas de los periodistas.

 

Una edición adaptada de este artículo ha sido previamente publicada en alemán en EPD Medien

 

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