Juan Zafra: «Incorporarse a cadenas de producción periodísticas tradicionales es hambre para hoy y mañana»

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Profesor, consultor, profesional de la comunicación corporativa y los medios de comunicación… Pero, ante todo, Juan Zafra es Periodista. Así lo hace saber a cada palabra, gesto, y tono que sale de su boca. Sus expresiones, templadas, aunque, de manera inherente, apasionadas, manifiestan un remarcado interés por la profesión. Un amor que solo profesan aquellos que viven y sangran el oficio a cada aliento.

Me convoca por la mañana. Es un día laborable de entre semana. A pesar de no poder recibirme en persona, por temas de agenda y obligaciones, tiene a bien concederme una entrevista telemáticamente desde su despacho.

Puntual, accesible, aunque cauteloso, marcando ciertas distancias de cortesía, me saluda. Intento romper el hielo y tomar un clima de diálogo apacible, hacerle ver que no vengo de mala fe. Continúa, todavía, mostrándose un tanto receloso. Es normal, es hasta sabio. Se le comienzan a denotar los galones de alguien cuya trayectoria recorre desde la docencia en la Carlos III de Madrid. Al emprendimiento periodístico con bez.es. Pasando por varios medios nacionales como El País, Vozpopuli, RNE o Cinco Días, entre otros. Hasta la consultoría en temas de estrategia digital y la dirección de la revista TELOS (de Telefónica), su actual enfoque profesional. Los cuales compagina con su reciente puesto como secretario general de la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP).

De perfil prominentemente económico, Zafra es todo un veterano en el campo de batalla de la comunicación. Un «todoterreno» que ha sabido girar las velas hacia donde soplan los vientos de futuro. Ora con perspectivas favorables de cola, ora contra la marea. Pertenece a esa mitificada generación que vio, y vivió, la edad dorada del periodismo. No obstante, a diferencia de muchos de sus colegas coetáneos, no se estancó en una almidonada y rígida visión de hacer la profesión, sino que decidió intentar crecer con y en ella. Acompañándola desde diferentes frentes hasta su crisis de identidad actual.

De esto último le propongo charlar, de innovación, cambio y reflexión. Este fue nuestro diálogo:

 

Entrevistadora: Empezamos con tu trayectoria emprendedora. Uno de los elementos más destacados de tu currículum, el caso de bez.es, una propuesta por la innovación, por hacer algo diferente, que, sin embargo, no pudo ser. ¿Dirías que bez.es fracasó?

Juan Zafra: (Duda unos instantes) Sí

 

E: ¿Por qué?

J.Z: (Se queda pensativo) Pues son muchas razones, pero la fundamental es porque no fuimos capaces de establecer mecanismo que ayudaran a la sostenibilidad económica del proyecto.

Yo creo que habíamos ideado un modelo de negocio que apuntaba a la sostenibilidad económica, pero nos fallaron algunos mecanismos. No solo los referidos a los medios de comunicación, sino a los de un proyecto emprendedor.

Por ejemplo, no establecimos claramente un pacto entre los accionistas y los promotores del proyecto. De manera que cuando una parte del accionariado, básicamente el capital, tomó la decisión de retirarse del proyecto, los que aportábamos trabajo e ideas nos vimos en una situación complicada, a la búsqueda de soluciones en un corto espacio de tiempo.

 

E: Entonces, más que el proyecto en sí, o que el contenido no fuese interesante para el mercado, se trató de un problema de gestión

J.Z: Más bien que por modelo de gestión yo diría que no establecimos las medidas necesarias para la sostenibilidad económica del proyecto como, por ejemplo, un pacto de accionistas.

En cuanto a la gestión, no implantamos una estructura necesaria para la sostenibilidad. Nos basamos mucho en construir la base periodística del proyecto, que no era nada fácil teniendo en cuenta el sistema de medios actualmente.

Era complicado hacer una propuesta innovadora desde el punto de vista periodístico, así que nos centramos en ello. Pero dejamos en segundo lugar la pata de la gestión, que es igualmente importante.

 

¿El contenido siempre fue vuestra principal baza?

Claro, antes me preguntabas ¿fueron los contenidos motivo de fracaso? Radicalmente no.

Yo siempre digo que bez.es fue una iniciativa muy exitosa en muy poco tiempo. Estuvimos vivos 18 meses y nuestras cifras no hacían más que mejorar en términos de audiencia. No me gusta hablar de usuarios, porque nuestra propuesta era demasiado analógica en un entorno digital.

No comprábamos tráfico, nuestro crecimiento en redes sociales era orgánico… éramos muy de picar piedra, utilizando la nomenclatura periodística. Nuestros ingresos también subían, íbamos bien. Nuestra comunidad crecía, porque teníamos un modelo basado en ella, pero de una manera muy orgánica.

Y, además, también pongo como referencia que, un mes antes de cerrar, la asociación de corresponsales de prensa extranjera en España, que es la asociación de corresponsales más importante de Europa, probablemente por su larga trayectoria y por los momentos que han contado, nos entregaron un premio a la innovación. Porque ellos no entregan premios periodísticos, sino premios en diferentes categorías, una de ellas innovación. Si ese premio nos lo otorgaron, se lo otorgaron a bez.es, fue por su decidida apuesta por la calidad frente la cantidad.

Cerramos un mes después. Para mí eso significa que lo hacíamos mal desde la gestión, pero también que pintábamos poco en el actual sistema de medios en el que prima, por encima de todo, la cantidad frente a la calidad. La obsesión por el dato de usuario, por el grafico, por el dato de cuantas noticias tengo que poner. Recuerda que nuestro negocio (el de bez.es) se basaba en un modelo de seis noticias al día.

Nosotros no habíamos llegado a la rentabilidad. La previsión de ingresos nos hacía ver que podríamos llegar al break even (‘umbral de rentabilidad’) muy pronto, sin embargo, no establecimos los mecanismos suficientes para garantizar la continuidad del proyecto.

 

 

A colación de estos temas de rentabilidad y capital. ¿Puede sobrevivir un medio independiente en la actualidad sin estar ligado a grandes entes de capital, o el destino inequívoco de un producto que destaca es ser absorbido o destruido por estos últimos?

(Se queda en silencio unos segundos) ¡Joe!, es una pregunta bien difícil… nosotros éramos independientes del capital en nuestra propuesta periodística. Éramos totalmente independientes ahí. Pero claro, sí que dependíamos de su dinero.

 

A eso me refiero, puede ser muy independiente en cuanto a contenidos y tener una  libertad periodística, ¿Pero a final del mes lo que manda es tener esa independencia económica?

Eso es, claro. Entonces, mi duda existencial siempre ha sido: ¿podríamos haber seguido?

 

¿Y no te planteas volver a retomar en un futuro quizás habiendo aprendido de todos estos errores y tomando más control en esa parte económica, por lo menos teniendo más seguridad?

Bueno, yo he ido pasando del mundo del periodismo al mundo de la comunicación. De hecho, cuando los socios capitalistas decidieron abandonar el proyecto, estuvimos buscando nuevas fórmulas de financiación y resultó muy complicado.

Estuvimos planteándonos pasar a ser una fundación y hubo personas interesadas en hacerse cargo de ello, patronos de fundaciones y gente dispuesta a invertir en una fundación cuyo producto principal fuera el periódico, pero en el último momento dieron marcha atrás.

Luego estuvimos con fondos de inversión que estaban interesados en nuestro modelo de negocio, y debo reconocer que en las últimas fases de la negociación llegaron a plantearse si para desarrollar todo el modelo de negocio que estábamos llevando, y que a ellos les resultaba atractivo, era necesario tener un medio de comunicación como éramos nosotros.

Un medio de comunicación que, además, ya estaba integrado en el sistema de medios digitales conocidos. Estábamos jugando la Champions. En los últimos lugares de la tabla, lógicamente, pero cada vez más con riesgos de acabar jugando con las reglas tradicionales. Entonces, ahí no tiene sentido… (pausa y reflexiona brevemente) Yo creo que todo el sistema de medios tiene que renovarse.

Solo los grandes líderes globales tienen la posibilidad de seguir jugando con las reglas con las que se jugaba hasta ahora. El resto de los profesionales del periodismo tiene que encontrar nuevos espacios, nuevas maneras de hacer las cosas, nuevas propuestas. Creo que lo estamos viendo, a nivel mundial, he incluso a nivel local.

Ahora mismo me acuerdo de Intercept, que lo está pasando fatal. Una enorme propuesta decidida e innovadora de Glenn Greenwald que ahora está siendo acosada por el gobierno de Brasil. Pero todavía coexisten en un modelo exitoso.

Yo, fíjate, diría que los periodistas siguen vivos y muy vivos. Lo que no sé es si lo que entendíamos hasta el siglo XX como periódicos, y luego pasamos a llamarlos medios de comunicación, ahora no sé cómo los deberíamos llamarlos… no sé si estos siguen vivos. Hay que inventar nuevos modelos.

 

O sea, que como medio pequeño es imposible competir en un mercado copado por las reglas de grandes entes

Sí, y esas reglas se pueden seguir jugando. O sea, ¿tiene sentido seguir llamando periodismo a algo que está sometido a las reglas impuestas por otros poderes?

 

 

En consonancia con ese cambio de paradigma por el que abogas, ¿se puede hablar realmente de periodismo, comunicación audiovisual y publicidad como disciplinas independientes, u hoy en día todo se ha integrado en lo que podríamos denominar Comunicación, como gran disciplina vertebradora? 

(Piensa brevemente) Si, comparto esta última idea, hoy se hace comunicación. La materia prima es la información. Podría bajarlo y hablar del dato. Pero la información que no se construye sobre datos no es información, es opinión, es elucubración. Me refiero a dato o hecho, contrastado.

Hay mucho de lo otro, de la mera opinión, de especulación, por tanto, sí creo que la materia prima es la información y esta debe derivar en conocimiento, y el conocimiento en inteligencia. Entendiendo como inteligencia una herramienta que ayuda en la toma de decisiones.

 

Y en este caso ¿No crees que corremos el riego de ver desdibujadas también la deontología profesional de la que se hacía gala en el pasado? Es decir, no es lo mismo el periodismo que la publicidad, por ejemplo, ¿Si se desdibujan sus líneas, se pueden llegar a confundir?

Al final la materia prima de la información es como el trigo, que cuando lo utilizas haces pan, haces bollos, cereales para el desayuno, o harina. A quien consume estos productos le dejas perfectamente claro qué está comiendo, y de eso se trata.

El problema no es que los profesionales de la información elaboremos diferentes productos, ya sea lo que entendemos como periodismo, publicidad, comunicación… el problema está en que intentemos enmascarar qué es cada cosa. Y yo, hablando del sistema de medios en España, hay mucho enmascaramiento, demasiado enmascaramiento.

 

A eso me refería, a llamar las cosas por su nombre. Tradicionalmente, cuando alguien abría el periódico sabía que Wolkswagen estaba vendiéndole un coche. El problema es cuando nos metemos en publirreportaje, en los géneros a caballo… a eso me refería, cuando el consumidor final, e incluso los profesionales, no saben diferenciar qué es cada cosa

Eso es. Yo ahí defiendo que uno de los grandes retos del periodismo es la trazabilidad de los contenidos. ¿Por qué se hacen determinados contenidos? ¿Cuál es su origen?

Hay grandes hechos que se consideran grandes noticias periodísticas. Por ejemplo, la dimisión de un alto cargo de política en base a unas informaciones. Pues me gustaría saber el origen de estas informaciones que han derivado en la destitución de este político. Porque eso que se nos presenta de esa manera, puede no ser, necesariamente, periodismo, sino una información política dirigida en hacer caer a ese político.

Y el periodismo y los medios se ha prestado muchas veces a este juego. Eso es algo que se ha convertido en habitual, por eso es necesaria esa trazabilidad de los contenidos.

No quería poner casos concretos, pero el otro día no salía de mi asombro cuando a primera hora de la mañana me ponían: «estas son las noticias más importantes del día«, y prácticamente en ninguno de los que abrí, en noticias destacadas, estaba el hecho de que hubiera sido imputado uno de los grandes bancos mundiales.

 

 

Pero ¿No crees que, al estar inmersos en un sistema de masas tradicionalmente muy evocado al poder, donde este, a su vez, está enlazado a las grandes cabeceras, tampoco se le puede reprochar al cocodrilo que te muerda? Si el dueño es dependiente de estos entes, es lógico, aunque esto no sea positivo para la sociedad, que ocurra, ¿No?

Eso es. La crisis del periodismo, que es una crisis en primera instancia económica, por crisis del modelo con el surgimiento de internet.

El efecto que produce el uso masivo de internet por parte de la ciudadanía conduce a una crisis económica de los medios. Y los medios en vez de buscar alternativas en el modelo de negocio, fórmulas de mayor periodismo, lo que hacen es echarse en brazos de aquellos que garantizaban su estabilidad económica. Bueno, podría decir que en ese sentido qué bien que bez.es sufrió esto. Porque su única dependencia era la económica y cuando se cortó ese flujo económico desaparecimos.

No quiero ni pensar en formas alternativas, que es lo que la generalidad de los medios ha hecho, lo que los medios legacy, los fuertemente establecidos. Estos, ante la crisis, ante la pérdida de ese flujo económico que garantiza nuestra supervivencia, pues han buscado fórmulas alternativas que les han puesto en la boca del cocodrilo.

 

Tratando esta innovación necesaria, se habla mucho de ella y sin embargo en los debates parecen estar alimentados por individuos de más de treinta, cuarenta años, cuyo discurso se centra mucho en la teoría y poca aplicación tangible. ¿Dónde se coloca la juventud y la traducción práctica aquí?

(Duda y risa) Interesante pregunta… Ahora precisamente estoy trabajando en el ámbito de la innovación. Tenemos que trasladar a los jóvenes que vivimos un cambio de era en el que el progreso tecnológico y el científico es acelerado y convergente, y que, por lo tanto, va a afectar a todos los ámbitos de nuestra vida.

Al qué hacemos, al cómo lo hacemos, al para qué lo hacemos e incluso quiénes lo hacemos. Porque esa confluencia de la tecnología y la ciencia va a afectar a la propia esencia humana. La inteligencia artificial, la automatización, va a impactar en todo y por tanto hay que pensar que esta irrupción lleva a formas de hacer las cosas absolutamente diferentes.

A propuestas de valor que no tienen nada que ver con las que conocíamos. Lo que significa que seguir pensando en incorporarse a cadenas de producción periodísticas tradicionales es pan para hoy y hambre para mañana… No, hambre para hoy y hambre para mañana. Miseria para hoy y extinción para mañana.

 

 

Entonces, ¿Me estás diciendo que al final, a los estudiantes de periodismo se les está enseñando algo que no tiene futuro? ¿Lo que les enseñan en las escuelas nace ya muerto?

En parte sí, las universidades lo que tenemos que fomentar es por encima de todo un espíritu crítico y fomentar la innovación. Despertar en ánimo innovador de los jóvenes, buscar nuevas maneras de hacer las cosas.

No estoy diciendo que no haya fórmulas innovadoras ahora mismo, que las hay, y muy exitosas. En América Latina estamos asistiendo a la aparición de nuevas propuestas periodísticas y de contenidos muy interesantes, y aquí en España también.

También hay grandes fórmulas que curiosamente se dan en el ámbito anglosajón. Creo que tiene que ver con la parte de la dominancia de la parte tecnológica. Los medios legacy del ámbito anglosajón están siendo capaces de reinventarse en gran medida, cosa que no estamos viendo en otras zonas. Lo mismo que en América Latina, como te comentaba.

 

¿Tal vez en América Latina esta innovación se da más fácilmente al no tener unas estructuras tradicionales como las tiene países como Estados Unidos o en Europa?  Porque ese habla mucho de innovación, pero al final ocurre algo paradójico: quien tiene los recursos materiales para poder hacer esto posible no le interesa el progreso, porque al final es una subversión de estatus quo. Es decir, si damos lugar a nuevas formas de hacer periodismo van a surgir competidores y a los grandes medios legacy no les interesa. Por lo menos a corto y medio plazo.

Totalmente, al final la innovación en el sistema de medios trastoca las posiciones de poder. En espacios pequeños donde las parcelas de poder están muy asentadas es muy difícil que las propuestas innovadoras se abran camino.

Hago una referencia: bez.es surgió y su primera publicación fue el 8 de septiembre de 2015. Eso fue el día siguiente a las ultimas elecciones en Cataluña en normalidad. Cerramos 18 meses después. Con todo el conflicto catalán abierto, con una inminencia incluso de la autonomía. Nosotros, en nuestro ideario, defendíamos el dialogo, la conversación por encima de todo, la tolerancia, la revisión del modelo constitucional, la apertura hacia una segunda transición en España.

Eso, en septiembre de 2015 tenía todo el sentido. 18 meses después, en ese aspecto, creo que tampoco pintábamos nada. Y ahí, permíteme que no sea más específico hablando de las posiciones de poder, el poder en espacios pequeños es capaz de controlar al sistema de medios cuando existen posiciones de poder muy consolidadas.

 

 

A mí personalmente me da la sensación de que se nos vende una innovación que al final “que cambie todo para que nada cambie”. Hay una reconversión digital pero realmente la base y las estructuras internas se siguen trabajando como hace 50-60 años.

Sí, es verdad, pero sobre todo los que están actuando hace 50 años son los poderes económicos y políticos y los medios de comunicación.

 

Mi pregunta es: ¿Cómo se subvierte esto?

Siendo conscientes de que todo está en cambio, estamos en una transición hacia una nueva realidad y con propuestas atrevidas, atrevidamente innovadoras y hay que dejar de caer en la tentación de acabar en las zonas de confort en las que hoy la mayoría de los medios, ya sean tradicionales o nuevos, se encuentran.

Es el reto de los jóvenes y de los profesionales de la comunicación.

 

 

En términos de integración, reconversión digital, la educación tecnológica, ¿Adolecemos de un fenómeno en el que prolifera el discurso del gurú mesiánico que vende recetas de un éxito inviable? Aprovechando la crisis de los medios ¿Se están subiendo al carro voces que pretenden vender la moto con falsas soluciones?

(Dubitativo) También hay de esto, pero todo tiene sus matices. Si es verdad que hay mucho gurú del periodismo. Citando a Miguel Ángel Aguilar, él me dijo: “Juan, yo es que ya estoy harto de hablar del periodismo. Del periodismo no hay que hablar, el periodismo hay que hacerlo”. Sí, yo creo que hay mucho gurú.

Nosotros en bez.es llegamos a tener 30 mil suscriptores al newsletters y lo enviábamos dos veces al día, a las 7 de la mañana y a las 8 de la tarde. Eso casi se convirtió en un lema.

En un pequeño auditorio que teníamos en el que cabían 40 personas pasaron, en un año, 2.500. Hacíamos un encuentro prácticamente cada semana. Eso generó una comunidad. Quiero decir, luego hay que hacer el día a día, sacar noticias, hay que estar en los eventos, hay que dialogar con la comunidad para que se sumen a tus redes sociales. Claro, eso cuesta mucho. Es lo que te decía, el crecimiento orgánico es terriblemente penoso.

Hay mucho gurú, pero también hay grandes profesionales sacando adelante iniciativas periodísticas independientes e innovadoras que me hacen ser optimista respecto al futuro del periodismo y la comunicación. Como sabrás, ahora estoy dirigiendo la revista Telos y la hago con absoluta independencia.

 

Curioso estando ligada a una de las grandes compañías de telecomunicación del mundo.

Sí, sí. Absoluta. Jamás alguien de esa gran compañía me ha dicho qué tengo que escribir.

 

¿Tal vez porque al ser una empresa tan grande, bien consolidada, no le importa tanto contentar al resto de entes corporativos, a terceros?

Bueno, también es verdad que es una publicación cuyos colaboradores son grandes expertos, investigadores… y que tiene un comité de valoración de los artículos, ósea, que el proceso de producción es muy riguroso.

Entonces eso también es muy para tener en cuenta en el sistema de medios. Es importante considerar hasta qué punto la pérdida del rigor y la aplicación de prácticas que llevan al dato por encima de toda consideración nos está llevando a su extinción.

 

 

Y hablando del rigor, hay muchos productos informativos recientes, sobre todo de innovación, que demuestran que el consumidor agradece la cercanía y la distinción, en el sentido de generar un sentimiento de pertenencia. ¿El futuro de la información pasa por el rigor sin estar reñido con el carácter ameno? Es decir, ¿Se acabó la seriedad plastificada del telediario?

Yo creo que el rigor no está reñido con resultar atractivo y asumir los tiempos en los que estamos viviendo, marcado no solo por la liquidez de las situaciones que vivimos, sino por la evanescencia.

De hecho, perdona que vuelva a citar a Telos, pero es que le hemos dado absolutamente la vuelta a una publicación que tenía 35 años de historia. En términos de lenguaje, en términos de formato, de ilustración… Es una publicación muy acorde con los tiempos. Estamos teniendo bastante éxito, perdona que me ponga la medalla así, pero eso significa que hemos tocado una tecla muy adecuada.

Una revista que estaba muy metida en el ámbito académico y tenemos que dejar de pensar que el ámbito académico es blanco o negro. ¡No, no! Al ámbito académico también le gusta el color y también le gusta el lucir el conocimiento. El ser importante y riguroso no significa que tengas que ser un peñazo infumable.

Vuelvo a citar a INTERCEL. Y a mis alumnos en la Carlos III también les digo: “dejemos de pensar en mobile first desde una concepción espacial tradicional”. Hemos pasado del periódico en papel al periódico digital que debe tener un espacio. No, no, lo que es precisamente el mundo digital es multidimensional. ¿Por qué no tener un periódico que funcione solo en Instagram?

 

 

En la línea de estos nuevos negocios y sobre cómo hacerlos viables. A las nuevas generaciones han perdido la concepción de pagar por recibir información. ¿Crees que es por el desencanto en respuesta a una credibilidad denostada, o que pagar se percibe como lago innecesario existiendo tanta información “gratis”?

Hace muchos años con un coautor de un paper en el que analizábamos la cuestión del internet y la prensa en un apartado que llamábamos “aquí no paga nadie”. Por aquel entonces solo existían los gratuitos de papel y aquello que se llamaba en internet: “Los Confidenciales”.

Y el debate ha evolucionado mucho, primero se estableció casi un principio en internet asociado a los contenidos, ese aquí no paga nadie. Y, en segundo lugar, algo que ahora empezamos a darnos cuenta de la importancia que tiene, sí que lo pagas, lo pagas con tus datos, lo pagas con tu información. Lo pagas porque nada sale gratis.

En aquellos periódicos gratuitos de papel lo pagaban los anunciantes con las páginas de breves, las de anuncio por palabra, y ahora hemos pasado a que lo pagamos nosotros, los usuarios

 

 

¿Realmente el consumidor final es consciente del desembolso en forma de datos, en forma de perdida de privacidad?

Empezamos a ser conscientes. En todo caso, cuando llevamos ese debate a los medios, el usuario no está dispuesto a pagar porque la credibilidad de los medios respecto a lo qué es valor, la percepción del valor que se tiene de los medios, ha caído. Ha caído la creencia de que aquello que sale en los medios tiene valor

Por eso no se paga, y por eso hay contadas ocasiones de éxito del pago. Hablando en el ámbito local, en el ámbito internacional es muy significativo que grandes medios que gozan de un gran prestigio global sí que tengan sistema de pago.

 

 

Acercándonos más al ámbito nacional o más de Europa del Sur, los medios que están consiguiendo hacer negocio son los que a lo mejor se evocan no tanto en el periodismo más tradicional, del día a día, sino un periodismo más lento. ¿Crees que quizá este pago por información se esté direccionando más hacia este periodismo más cuidado, de investigación, que genera más sentimiento de pertenencia?

Creo que esto va unido. Uno está dispuesto a pagar cuando encuentra que lo que paga tiene valor, y tiene valor por el contenido. Pero también por la reputación de aquel que escribe ese contenido.

También se genera comunidad y sentimiento de afinidad cuando encuentras que esos contenidos son de unos autores con los que tienes afinidad. Afinidad que tiene que ver con el pensamiento.

Lo que ocurre es que las propuestas periodísticas lo que buscan es una afinidad basada en lo emocional, en lo ideológico. Esa apelación a lo emocional, de manera casi irracional, existe también en la política. No debe ser casualidad ese desapego de la ciudadanía respecto a la política y al periodismo al mismo tiempo.

 

 

Para ir terminando ¿Cuál es el futuro del papel? Más concretamente, con los avances de tinta electrónica y las pantallas flexibles ¿Podrían ser el salvoconducto que propicie una segunda vida de este?

Sí, ese concepto de “segunda vida” me gusta. Decía Nicholas Carr que nuestro cerebro tiene que vivir, que entender esta transición del mundo analógico al digital. Y eso tiene que ver mucho con el apego que tenemos al papel.

El papel tiene un componente tangible que nuestro cerebro reconoce e identifica como algo próximo, pero además acabará teniendo algo de artístico, de identidad artística. Por tanto, yo sí creo que el papel puede ser algo que permita revivir al periodismo.

Fíjate que no es casualidad que en Telos estamos haciendo una publicación en papel muy cuidada. Es el ancla con nuestra comunidad de usuarios y de colaboradores. Actúa más que como ancla, como faro, les sirve de referente. Pero alrededor de este papel hacemos muchísimas cosas. Yo digo que hacemos un espacio de conocimiento compartido. Hacemos eventos, exposiciones, muchas cosas, pero el papel es el faro.

 

 

¿Cuáles son sus perspectivas en el sector? ¿Qué le dirías a las nuevas generaciones que se están formando como futuros profesionales, y, por otro lado, a los consumidores?

A los jóvenes, que se levanten cada mañana queriendo descubrir cientos de miles de cosas nuevas. Rastreando el pasado para proponer nuevas soluciones, nuevas innovaciones, hacer nuevas propuestas absolutamente divertidas.

A los usuarios, que desarrollen un espíritu crítico mucho más allá del que ahora tienen. Que no se crean nada.

Y mis perspectivas en el sector, que viva el periodismo por muchos años más, hecho por profesionales independientes, con rigor y con vocación de servicio a la ciudadanía y a la democracia.

 

 

 

Imagen de portada: Fundación Telefónica

Edición: Romina Morales

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