Cuando la presión se vuelve enorme: Por qué tantos periodistas franceses abandonan la profesión

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Ser periodista en Francia no es una decisión sencilla estos días. No solo tienen que ser capaces de satisfacer la presión por las demandas impuestas por el ciclo de noticias de 24 horas, también, y frecuentemente, plantan cara a las reacciones hostiles cuando intentan hacer su trabajo o informan de lo que está ocurriendo en el país.

El desprecio en el que los periodistas franceses- especialmente aquellos que trabajan para los medios grandes – es a menudo el centro de atención durante la ola de protestas de los chalecos amarillos, en las que varios reporteros han sido víctimas de asaltos de los manifestantes y la policía.

El canal de noticias BFM TV ha sido en particular un objetivo frecuente de los manifestantes, muchos de los cuales acusan al medio de dar información sesgada y de dar propaganda al gobierno. Un manifestante incluso dijo a un grupo de periodistas: “Nuestra protesta debe de estar costando mucho al gobierno ¡tiene que pagar tanto a la policía como a ustedes, los periodistas!”.

La hostilidad hacia los periodistas que cubrían las protestas es ahora tan intensa que muchos creen que tienen que cubrir el logotipo de su media. Más y más organizaciones están también proporcionando a sus reporteros guardaespaldas.

Otros grupos antisistema parecen estar tratando de entrar en escena. Un grupo anarquista publicó un mensaje en el que se llamaba al ataque de los medios, después de incendiar la sede local de France Bleu, la emisora pública en Grenoble. Pero para muchos periodistas franceses, estas amenazas físicas, vienen como resultado de la inexorable presión a la que han sido sometidos los medios, como encargados de ser una máquina de noticias. Son simplemente la gota final.

 

Disponibilidad las 24 horas

La implacable presión que han ejercido los jefes de redacción se ha vuelto tan grande que algunos periodistas todavía relativamente jóvenes ahora citan esto como su principal razón para decidir renunciar a la profesión. “Usted debe de estar disponible los siete días de la semana, porque las noticias nunca se detienen” dice un veterano gerente del canal de noticias 24h BFM TV.

Todos los periodistas en Francia y cualquier parte, saben antes de embarcarse en esta carrera que ellos van a tener que trabajar horas largas e irregulares. Saben que no hay control sobre cuando ocurrirán las noticias y que se debe ser conscientemente listo para dejar todo y cubrir una historia exclusiva. Pero no ser capaz de desconectar, incluso durante unas breves horas, está pasando factura incluso en la generación que se unió a la profesión solo en la última década más o menos.

“Cuando me voy a la cama, no se si debería apagar mi teléfono y arriesgarme a ser reprendido por mi jefe o mantener mi móvil en la mano como un conejo en frente de las luces de un coche para no perderse nada”, confiesa un periodista de 31 años que trabaja para BFM TV.

El bombardeo constante de correos electrónicos, llamadas y mensajes de texto, que no se detienen incluso cuando están en sus días de vacaciones, podría ser un factor detrás de la hemorragia de los empleados de algunas principales organizaciones de noticias francesas.

Cuando Nextrotv – el grupo de medios de comunicación que es dueño de BFM TV – ofreció a sus periodistas la oportunidad de tomar la baja voluntarias a cambio de unos términos favorables si aceptaban esta oferta a finales de 2018, alrededor de un tercio de 700 periodistas decidieron marcharse.

 

Una obsesión muy francesa

Los recortes de trabajo en BFM TV no son un fenómeno aislado. Del 2016 a 2017 hubo una disminución del 15% en el número de periodistas que trabajaban en Francia. Solo la emisora pública France TV anunció en enero que estaba planeando acabar con un total de 1000 empleados – casi el 10% de la plantilla.

Los recortes inevitablemente aumentan la presión de los que llegan detrás. Una mayor inseguridad laboral y la necesidad de extraer más esfuerzo de una mano de obra más reducida significan que el presente es ahora un problema en Francia y no solo en los medios de comunicación.

Un informe reciente en Le Monde describió el “presentismo” como una obsesión francesa tan generalizada como improductiva. La nota señaló lo absurdo del hecho de la implantación de la cultural de las largas horas endémicas en el país que hace menos de dos décadas consagró una semana laboral de 35 horas por ley.

Entre los trabajadores de los medios, existe una percepción generalizada de que tales presiones no son sostenibles simplemente. “Somos la última generación de periodistas que trabajan en las noticias de 24 horas”, pronosticó el mismo periodista de 31 años que me describió a mi las presiones de su trabajo. Al día siguiente entregó su noticia.

 

Datos Técnicos

Artículo original: When The Pressure Becomes Too Great – Why So Many French Journalists Are Quitting The Profession

Traducción: Lorena Kancha

Edición: Romina Morales

Imagen de portada: Ye Jinghan

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