Acreditaciones, solo medios del “club”

Censura, Concentración de los medios, Ética y calidad, Medios y política • by

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras (2018), que analiza la situación de 180 países, coloca a España en el puesto número 31, consiguiendo peores resultados que en años anteriores. La imagen que han dado los medios de comunicación españoles sobre el conflicto en Cataluña, a nivel mundial, ha sido una de las causas que apunta el informe. Pero, ¿es este el único motivo que hace que la libertad de prensa en España esté en jaque?

 

Censura camuflada

Hace unos años, saltaban las alarmas cuando la ciudadanía supo que La Moncloa limitaba y decidía a dedo las preguntas que se le realizaban al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Esto es solo un tipo de censura que el Estado y las Instituciones ejercen diariamente sobre los periodistas. Hay una realidad de las que muy pocos hablan y es la del acceso, junto con las acreditaciones de los periodistas, para asistir a eventos especiales para cubrir esas informaciones que no están respaldados por grandes medios, pero cuya función periodística supone una gran contribución a la libertad de prensa.

Los freelances o los fotoperiodistas que no trabajan para ningún medio concreto suelen obtener sus acreditaciones solicitándolas a los propios gabinetes de comunicación de las diferentes instituciones para asistir y cubrir los eventos que vayan a realizar. Deben presentar unas credenciales que manifiesten que realmente trabajan ejerciendo el periodismo o están respaldados por algún medio de comunicación.

Pero, ¿Qué pasa con los periodistas que escriben en blogs? El blogging, en los últimos años, ha ido creciendo y tomando relevancia hasta el punto en que ciertos medios de comunicación nacieron desde blogs que trataban temas de actualidad, como es el caso de eldiario.es, dirigido y fundado por Ignacio Escolar. Los blogs se han convertido en una herramienta de difusión de la información que no alcanza límites ni geográficos ni físicos pues es accesible a cualquier persona desde cualquier parte del mundo.

La seriedad y la credibilidad que se le dan a este tipo de espacios viene dado por la repercusión y el eco que causa en otros grandes medios de comunicación, como fue el caso de “Politikon”, blog que trata temas políticos, cuyos redactores, como Pablo Simón, colaboran en grandes medios.

 

Los blogs, el contrapoder al Estado

La creciente importancia de este tipo de espacios plantea una serie de retos e incógnitas que resultan incómodos para los poderes públicos del Estado. El acceso libre a Internet supone que millones de personas puedan leer un artículo relevante sabiendo que no está comprado por ninguna fuerza política; libre de presiones o favores (aunque no de cierta subjetividad). Internet es el medio que tienen miles de personas para conocer en profundidad y en análisis lo que está ocurriendo en el mundo.

Blogs como “Elcano blog”, “Politikon” o “¿Hay Derecho?” cuentan con miles de lectores a los cuales brindan una mirada de análisis en profundidad y reflexión sobre temas de actualidad política y social sin ningún tipo de intención más que el de brindar conocimiento a la ciudadanía.

Las acreditaciones para este tipo de “pseudomedios” no están consideradas o no tienen cabida en los grandes acontecimientos. Sólo los medios de comunicación generales de mayor tirada están acreditados para este tipo de eventos sobre los que informan. Es sabido por todos que la mayoría de estos medios, sobre todos los cuatro grandes de nuestro país (El País, ABC, La Razón y El Mundo) están controlados por las diferentes fuerzas políticas y económicas y se orientarán en sus escritos hacia un lado o hacia otro.

La diferencia entre los primeros y éstos radica precisamente en ese control que ejercen las instituciones públicas sobre los medios. En palabras del cofundador de ¿Hay Derecho?, Fernando Goma, con el que hemos tenido la oportunidad de hablar-: “se trata de una forma de censura tácita en la que las instituciones no dan acreditaciones a medios sobre los que no tienen poder”, y añadía: “este tipo de publicaciones hace la función de contrapoder hacia las instituciones para mantener a la ciudadanía informada de lo que realmente está pasando”.

En definitiva, se explicita cierto miedo o temor a este tipo de publicaciones a cuyos redactores se les niegan las acreditaciones por no ser considerados medios de comunicación, cuando en definitiva tienen la misma función, la de informar, que en ocasiones es mucho más veraz y objetiva que la de los grandes medios.

 

Autoras: Miriam Pérez Magariño, Laura Bartolomé Nogal, Alicia Muñoz Amieiro

Imagen de portada: Simeworks

Edición: Romina Morales

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