Narrativas digitales y cómo el turismo se articula como una herramienta para mantener viva la historia en la Generación Z

10 noviembre 2025 • Entradas recientes, Nuevos medios, Reciente • by

 

En un contexto donde el consumo digital define no solo la forma en que los jóvenes se informan, sino también cómo se conectan con la historia, el turismo ha adoptado un nuevo rol como herramienta de memoria activa. La Generación Z (digital, visual y centrada en sus dispositivos móviles) está redefiniendo la manera en que se preserva y se transmite el pasado. Un ejemplo de esta transformación puede verse en Italia, donde el Coliseo de Roma ofrece a las visitantes experiencias inmersivas mediante realidad aumentada, reconstrucciones virtuales en 3D y aplicaciones móviles que narran la historia del imperio romano a través de animaciones y recorridos interactivos.
La digitalización hace más accesibles los contenidos históricos, pero plantea preguntas sobre autenticidad, superficialidad y responsabilidad en la transmisión de la memoria histórica. Y en ese sentido la Unión Europea ha aprobado la ley de medios, fruto de la preocupación sobre la desinformación en los medios (Zárate, 2025).


De la guía de viaje al feed de TikTok
Según un informe de Eurostat (2024), más del 65% de los jóvenes europeos entre dieciocho y treinta años viajan al menos una vez al año a destinos culturales o históricos. Una de las razones principales es el acceso económico, impulsado por aerolíneas como Ryanair, EasyJet o Wizz Air. Pero el interés no es puramente recreativo: se ha configurado una nueva manera de relacionarse con el pasado.
El informe “La Generación Z e inclusión el digital” (Ministerio para la transformación digital y de la función pública, 2024) señala que los jóvenes prefieren acceder a contenidos históricos mediante formatos audiovisuales breves, lo que ha llevado a museos y memoriales a adoptar plataformas como TikTok para conectar con este público, renovando sus formas de difusión.


TikTokers visitando Auschwitz
En la última década, miles de jóvenes creadores de contenido han visitado los principales lugares vinculados al Holocausto nazi: desde Auschwitz-Birkenau, en Polonia, hasta el Monumento a los Judíos Asesinados en Berlín, la casa de Ana Frank en Ámsterdam, el gueto de Praga o el Museo del Holocausto en Budapest. Estos espacios de memoria, profundamente marcados por la tragedia, han sido retratados en TikTok e Instagram con resultados dispares.

Por un lado, algunas publicaciones han sido duramente criticadas por caer en la trivialización o el aesthetic tourism: selfies con filtros en lugares de exterminio, bailes en escenarios de persecución o frases vacías acompañadas de música de moda.
Por otro lado, existen ejemplos que apuestan por un enfoque respetuoso y educativo. La cuenta @tastinghistory combina historia y gastronomía en distintos escenarios culturales alrededor del mundo, alcanzando millones de visualizaciones mensuales. En TikTok e Instagram, @arianehoyos recorre ciudades alrededor del mundo contando pequeños encantos de cada una, y relacionándolas con un capítulo histórico en la mayoría de los casos. En Praga, varios tiktokers como @keine.erinnerungskultur han dado visibilidad a los llamados “proyecto Stolpersteine”, pequeñas placas doradas colocadas frente a las viviendas de víctimas del nazismo, explicando quiénes fueron esas personas y cómo fueron perseguidas o desaparecieron. E incluso la ciudad de Madrid cuenta con varias cuentas anónimas @pasionpormadrid o @madridsecreto, que muestran los cambios de la ciudad en las últimas décadas, así como breves historias y secretos que esconde la ciudad y algunos que ya no existen.

El Memorial de Auschwitz lanzó en 2021 una campaña educativa digital con el lema “Cada paso cuenta”, que incluía videos breves para redes, mapas interactivos y testimonios de sobrevivientes adaptados al formato vertical. Asimismo, el Museo Ana Frank ha colaborado con influencers locales para acercar su historia a las audiencias jóvenes con rigor y sensibilidad.
El reto pasa irremediablemente por los medios de masas, empezando por las redes sociales y atendiendo a la perspectiva con la que los museos y centros culturales construyen los relatos del pasado.

Gamificación de barrios históricos
Otra manifestación de esta fusión entre turismo digital e historia puede verse en los barrios antiguos de ciudades como Lisboa, Budapest o Cracovia. Plataformas como izi.travel o VoiceMap ofrecen recorridos inmersivos con GPS, donde el turista escucha relatos narrados en primera persona por supuestos residentes históricos: un judío húngaro perseguido en la Segunda Guerra Mundial, una lavandera lisboeta del siglo XIX, o un partisano polaco del gueto de Varsovia.
Esta hiperrealización digital, si bien ofrece oportunidades para revitalizar espacios olvidados, también ha generado procesos de gentrificación y desplazamiento de comunidades locales.


En un mundo cada vez más visual, rápido y algorítmico, el riesgo no es solo el olvido, sino la distorsión. El desafío está en cómo acompañar a la Generación Z en esta forma nueva de consumo y producción de memoria. El turismo del mañana puede ser una poderosa herramienta de educación si se nutre de buenos relatos y esos relatos, en gran medida, siguen estando en manos de los medios de comunicación y el periodismo histórico.


Artículo escrito por Iñigo Álvarez, 10 de octubre 2025

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