La cobertura mediática de la corrupción en España

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“El Índice de Percepción de la Corrupción 2017 refleja un alto nivel de corrupción en más de dos tercios de los países del mundo.” Este es el titular con el que comienza el informe publicado en enero de 2018 por la Organización de Transparencia Internacional con los datos obtenidos en el año 2017. El índice clasifica 180 países según los niveles percibidos de corrupción en el sector público por expertos y empresarios de cada país. Para ello se usa una escala de cero a 100, donde cero es “altamente corrupto” y 100 “muy transparente”.

España ha arrojado un resultado de 57 puntos. ¿Qué significa esto? Exactamente que nuestra percepción de corrupción ha ido en aumento desde el año 2000. En esas fechas, obteníamos 70 puntos; y el punto de inflexión comienza en el 2007, coetáneo al inicio de la crisis económica, con una bajada anual de casi un punto hasta llegar a este 57, que nos sitúa en el puesto 42 en el ranking de países a nivel global, en el 18 de 28 en la Unión Europea y el 13 en la de los 15.

 

Gráfico elaborado con la web Statista que analiza la evolución de la percepción de la corrupción en España.

 

Qué agente es el responsable de esta preocupación

Existen diferentes estudios sobre la construcción simbólica del escándalo político de corrupción y todos ellos encuentran una inciden en una cuestión: la relación que existe entre el escándalo político y el impacto que tienen los medios en la esfera pública. Aun así, es difícil concretar cómo la ciudadanía se ve influenciada por los medios. El hecho concreto es que a día de hoy todos sufrimos una sobrecarga por parte de la prensa, la radio, la televisión, la prensa digital y las redes sociales, que nos bombardean con informaciones que apenas podemos digerir día a día, que no podemos contrastar por falta de tiempo y que van dejando su poso en nuestra conciencia colectiva.

En los últimos años, no se puede negar lo evidente: en España han sucedido numerosos y graves episodios de corrupción política como Gürtel, Pretoria, Noos, Púnica, Casos de los ERE andaluces y un largo etcétera, que ha producido un total de 900 casos abiertos en los juzgados. Las estadísticas ofrecen números incontestables, pero que si son analizados nos muestran otra cara de la realidad percibida por el ciudadano.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el Barómetro de marzo de 2018, sigue manifestando que el primer problema preocupante para los encuestados es el paro, con un 41%, frente a un 14% de la corrupción y el fraude. ¿Por qué, entonces, las noticias sobre corrupción abren cada día los titulares?

Palmira Chavero, Doctora en Ciencias de la Comunicación y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora del departamento de Sociología y Opinión Pública en la Facultad de Ciencias de la Información de esta misma Universidad, llega a algunas conclusiones que están vigentes a fecha de hoy, tras analizar el tratamiento del caso Gürtel por las ocho cabeceras más importantes de nuestro país. Por un lado, la percepción de los ciudadanos en los últimos años es de un incremento de la corrupción y deslegitimación de la clase política. Por otro, los medios siguen siendo la principal vía que tienen los ciudadanos para conocer los asuntos que trascienden su entorno más cercano.

Una de las características del sistema mediático español, de “pluralismo polarizado”, es la estrecha relación que se establece entre los medios y los partidos políticos, de manera que lo que se da en la práctica es que ambos tratan de influirse y en muchas ocasiones vemos cómo los medios tratan de marcar la agenda a los propios partidos; y a veces lo consiguen. El alineamiento de los medios con los partidos hace que los intereses políticos primen sobre los netamente informativos; lo que nos encontramos en el caso español es que, más que defender a su opción política afín, la prensa ataca al adversario ideológico.

 

Los intereses políticos de los medios relegan a los ciudadados al segundo plano

Esa función teórica de mediadores se desvanece en la práctica, cuando lo importante deja de ser informar a la audiencia. Todo esto enmarcado en el hecho de que muchos medios de comunicación forman parte de grandes empresas que marcan su devenir económico, e inevitablemente su sesgo informativo.

Después de nueve años, en mayo de 2018, se hizo pública la sentencia del Caso Gürtel. En este período de tiempo, España  ha sufrido las consecuencias de la crisis económica más profunda que se recuerda, los ciudadanos han padecido recortes, desempleo, desahucios, empobrecimiento crónico. Pero ¿cuántos titulares han compartido los casos de corrupción y la crisis? Sin duda, muchos, aunque los más potentes han sido los de corrupción.

Podemos obtener dos posibilidades: que verdaderamente haya aumentado la corrupción a un gran nivel y por lo tanto, es lógico que el ciudadano lo detecte; o que la cobertura de los medios de comunicación acerca de la corrupción está teniendo una influencia notoria en la audiencia. También se podrían dar las dos opciones a la vez. Asimismo, se ha normalizado el uso de cortinas de humo, que han sido y son frecuentes en el panorama político español y se han ido incrementando con la progresiva aparición de los casos de corrupción.

La corrupción se ha empleado como elemento tapado y como tapadera, jugando con ella como más convenga. En ocasiones, la corrupción ha servido para difuminar de la lente de la opinión pública asuntos de extrema gravedad. En otras circunstancias, esta corrupción ha sido eclipsada por otras informaciones menos relevantes, pero a las que se les ha dedicado espacios informativos de mayor envergadura. Por ello, el ciudadano de a pie muchas veces ya no sabe qué pensar: sus percepciones varían y siente desconcierto a la hora de forjar una opinión crítica sobre la situación actual.

Además, los medios de comunicación son empleados para llevar a cabo una campaña de desprestigio entre partidos, sobre todo si se trata de temas de corrupción. En la Comunidad de Madrid, salió a la luz, de la mano de OKdiario, un vídeo en el que se veía a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, robando dos cremas valoradas en cuarenta euros en un supermercado. Esta información se daba cuando estaba siendo investigada por un supuesto máster que no había cursado.

 

La noticia sobre Cristina Cifuentes que acabó con su dimisión

Son numerosos los medios de comunicación y personalidades que especulan sobre que la persona que filtró el vídeo era alguien de su propio partido, a quien no le interesaba que estuviera en el cargo y al mismo tiempo, existían motivos políticos que llevaron al diario a publicarlo.

Otra acción de este tipo fue la protagonizada, a finales del 2016, por el periódico El País, cuando publicó un editorial en el que descalificaban al entonces Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez por su radical postura del “No es No” frente a la investidura del candidato más votado en las elecciones del 26 J, Mariano Rajoy. En ese mismo editorial arremetía también contra la nefasta gestión dentro del Partido Socialista. El editorial provocó la salida del Sr. Sánchez de la Secretaría General y su dimisión del escaño.

Desde el 2 de junio de 2018, es el presidente del Gobierno de España, y se dio la extraña circunstancia de que juraba su cargo sin tener escaño en el Congreso de Diputados. ¿Cómo pudo llegar a esa situación? Meses después de su dimisión en 2016, en el programa de La Sexta, Salvados, Jordi Évole rehabilitó políticamente a Pedro Sánchez. A lo largo de una extensa entrevista, el entonces ex secretario del PSOE denunció las presiones a las que el diario El País le había sometido, influenciado por los socios de referencia del Grupo Prisa. Y les puso nombre: Telefónica.

¿Cambiarán los datos de percepción de la corrupción en la opinión pública con el cambio de Gobierno? Lo veremos cuando se produzca un nuevo barómetro del CIS y un  nuevo informe de Transparencia Internacional. A la luz de los editoriales publicados en los últimos meses, parece que la polarización mediática se mantiene, aunque los editoriales del El País y ABC coincidan en sus críticas al actual Presidente del Gobierno de España.

 

Autoras: Laura Fernández Álvarez,  Alba Iglesias Hernández, Carmen Recio Fernández

Edición: Romina Morales

Imagen de Portada: PixelBay

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