Las emociones, un recurso periodístico indispensable

Fotoperiodista. Fuente: Pixabay

22 marzo 2022 • Ética y libertad de expresión, Reciente • by

En nuestras prácticas periodísticas occidentales contemporáneas, lo racional y los hechos suelen primar sobre lo emocional. ¿Y si las emociones fueran, de hecho, información como cualquier otra? Las emociones son, en efecto, elementos contextuales útiles para ofrecer una mejor transcripción de la realidad. Esto es aún más cierto cuando se trata de una noticia cuyo interés se explica precisamente por su carácter excepcional.

El domingo 2 de mayo de 2021, se produjo un rodeo entre Morges (VD) y Vaumarcus (NE) en el que se vio involucrada una mujer de diecinueve años y la policía suiza. Durante la persecución, el miembro más joven de una conocida familia de propietarios atropelló a una niña de seis años. La niña sufrió graves lesiones en las piernas, pero su vida no corre peligro. En cuanto a la conductora, parece que estaba bajo los efectos de las drogas en el momento del accidente.

Nada de esto es cierto. En realidad, se trata de una simulación -basada en una historia ficticia- practicada en el marco del curso de periodismo popular impartido en la Academia de Periodismo y Medios de Comunicación de la Universidad de Neuchâtel. El objetivo de este curso es preparar a los jóvenes periodistas -como yo- para las especificidades de la práctica de la información. De hecho, en este ámbito, se trata de informar sobre un acontecimiento muy concreto, a saber, un «cortocircuito» de la vida cotidiana (Dubied y Lits, 1999).

El día del simulacro, cada alumno desempeñó un papel: periodista, policía o víctima. Yo fui uno de los testigos del accidente. Esta situación me permitió observar desde fuera el trabajo de mis colegas «periodistas», que aportaron un artículo[1] al final del ejercicio, que analizamos juntos después. La siguiente caja planteaba varios problemas:

Fragmento de un ejercicio de cobertura informativa realizado en el marco del curso de «periodismo popular» impartido por Annik Dubied para la Academia de Periodismo y Medios de Comunicación de Neuchâtel.

 

Texto : ”No es la primera vez que la familia Schmidli está en el punto de mira de los medios de comunicación. En marzo, la familia de propietarios de Lago Lemán fue investigada por prácticas de alquiler dudosas. Mi hija creció en un entorno tóxico», dice Paolo Schmidli. Puedo ver cómo podría ir por la borda. Conocida, por su carrera como locutora, esta última había roto con su familia en 2017 tras su divorcio. No obstante, mantuvo un estrecho contacto con su nieta.” 

Por tanto, este testimonio revela una cosa: representa la única pista del artículo que permite al público sentir empatía por la presunta conductora que se dio a la fuga y, en cierto modo, «comprender» su acto. De hecho, el resto del artículo es sobre todo un frío relato de los hechos que no deja lugar a la emoción. Esta observación me lleva a la siguiente pregunta: ¿para qué sirven los testimonios subjetivos en la información de una noticia? En primer lugar, criticamos a los periodistas por utilizar el testimonio demasiado «emotivo» y «subjetivo» de la abuela del sospechoso. Entre otras cosas, culpó a su familia de ser «tóxica» y de llevar a su nieta «al límite». También surgió la cuestión de la forma: la presentación de esta caja es muy incriminatoria (sobre todo por su título y el uso del término «tóxico»). En efecto, es difícil poder matizar después. Por último, se cuestionó el propio uso del testimonio. ¿Estaba realmente justificado presentarlo cuando es difícil de verificar y particularmente incriminatorio para la familia? ¿Es realmente una información digna de interés público? ¿Es este un relato objetivo de la situación? Estas son algunas de las preguntas que surgieron durante el curso.

En este trabajo cuestiono la práctica contemporánea del periodismo que implica una forma de producir y consumir información de manera totalmente racional (Pantti & Wahl-Jorgensen, 2007). Es decir, dejando de lado todos los sentimientos y elementos más subjetivos del contexto. En mi opinión, y retomando el postulado de la investigadora Johana Kotisova, este enfoque es problemático cuando se trata de hablar del sufrimiento humano (2019), lo que ocurre muy a menudo cuando se cubren noticias. Más concretamente, trato de mostrar cómo un testimonio subjetivo -como el mencionado anteriormente- unido a una información verificada, da lugar a lo que la investigadora Karin Wahl-Jorgensen denomina una «nueva autenticidad[2]» (2016). Esto permite recuperar el aspecto altamente emocional de una noticia. Los especialistas en este género periodístico insisten, además, en la importancia de retransmitir las emociones vividas en el momento de escribir su artículo (Dubied, 2005).

 

El lugar de las emociones en el periodismo

¿Cómo explicar la reacción negativa de mis compañeros y la mía a la mencionada barra lateral, que incluía, en nuestra opinión, un testimonio «demasiado subjetivo»? De nuevo, su calificación es bastante provocativa y no está del todo justificada. Pero estas reacciones, junto con el hecho de que nadie notara la ausencia de emociones en el resto del artículo, pueden explicarse sin duda por el hecho de que «tradicionalmente, las emociones han sido consideradas como un factor de compromiso o erosión en la práctica periodística profesional[3]» (Kotisova, 2019, p.2). Si nos centramos en cómo rendir la narración, Kotisova, a través de una revisión de la literatura sobre periodismo y emociones, destaca el hecho de que «la narración periodística adecuada se ha relacionado con la indiferencia, la despersonalización y la pasividad» (2018, p.3).

Sin embargo, esta «despersonalización» -como sinónimo de «buen periodismo»- está empezando a ser cuestionada en casos concretos: «las investigaciones centradas en la información de crisis han revelado la naturaleza problemática del periodismo desapasionado, centrado en los hechos e imparcial ante el sufrimiento humano (Kotisova, 2017b; Olsson & Nord, 2015; Zelizer & Allan, 2011), y por lo tanto han llevado a una mayor aceptación de las noticias emocionales en tiempos de crisis[5]» (Kotisova, 2018, p.4 ).

Estos cambios no son unánimes. Algunos investigadores siguen compartiendo una visión liberal[6] del periodismo y temen la llegada de las emociones a la práctica:

«La indulgencia emocional y el sentimentalismo están sustituyendo a la información basada en hechos. Hoy en día, los periodistas proporcionan noticias terapéuticas… . Como resultado, las víctimas adquieren la condición de expertos… este nuevo enfoque terapéutico permite que las víctimas sean menos cuestionadas y más alentadas por los medios de comunicación…. Así, ofrece un festín excesivo de sentimientos, transmitiendo las emociones de los individuos como si todos sintiéramos lo mismo [7]» (Mayes, 2000) citado en (Pantti & Wahl-Jorgensen, 2007, p.3).

En este caso, a todos nos sorprendió el uso del testimonio subjetivo en el artículo de mis colegas. Sin embargo, no incluyeron ninguna otra indicación emocional en su trabajo. Esto se debe, sin duda, a que «la objetividad y el desapego [son] el concepto principal del periodismo occidental» y a que las emociones no se consideran recursos periodísticos (Glück, 2019).

 

Emociones: ¿información como cualquier otra?

Como acabamos de ver, las emociones[8] a menudo se descartan en la información pública en aras de la objetividad. Pero, ¿y si las emociones fueran, de hecho, una forma de dar cuenta más precisa de una situación determinada? En el caso del ejercicio que hicimos, el testimonio de la abuela, en mi opinión, nos acerca a la verdad, que es tan importante y esencial para la ética de la profesión. Esto es lo que practican los hechos-diversos que «insisten… en la emoción (testimonios, detalles, etc.) que debe transmitirse, incluso en los primeros textos, para conmover, para dar realmente cuenta de la realidad, pero también por respeto a la dimensión dramática de los hechos (…)» (Dubied, 2005, p.66). Así, el restablecimiento de las emociones de las personas implicadas representa elementos de información por derecho propio sobre el contexto específico de una situación determinada.

En efecto, un testimonio subjetivo (y por tanto basado principalmente en la emoción y el sentimiento) aporta otra visión de una situación compleja, pues recordemos que en una noticia nos enfrentamos a un «cortocircuito» en nuestra vida cotidiana que rompe con una norma social a la que estamos acostumbrados (Dubied & Lits, 1999). Por lo tanto, no es posible transcribir esta dimensión extraordinaria, singular y a menudo personal, únicamente mediante hechos objetivos y racionales, como, por ejemplo, la cronología, la descripción de las distintas partes implicadas o el anuncio de las sentencias dictadas.

 

Incorporar las emociones a la práctica periodística

Cuando se da cabida a las emociones en el trabajo periodístico, se hace imprescindible redefinir «la noción tradicional de objetividad y […] reconceptualizar el profesionalismo periodístico (Kotisova, 2017b; Glück, 2016)[9]» (Kotisova, 2019, p.2).

Una forma de hacerlo es hablar de una «nueva autenticidad». Una forma de autenticidad en la interpretación periodística que surge de mezclar información convencional y verificada con elementos puramente subjetivos y emocionales (Wahl-Jorgensen, 2016).

Aunque la representación de las emociones en la noticia es esencial, no es evidente. En sus entrevistas con los autores de los hechos, la profesora Annik Dubied muestra claramente la tensión entre «una factualidad a menudo invocada [y] la emoción… que debe transmitirse» (Dubied, 2005, p.66). El investigador también señala que las emociones se expresan a través de testimonios, detalles o léxico. Los periodistas entrevistados están «sujetos a grandes principios que a menudo se presentan como evidentes» (Dubied, 2005, p. 66). Estos principios rigen la profesión. Se piensa, por ejemplo, en el respeto a la intimidad y a la dignidad humana. Sin embargo, la aplicación de estos principios, y la distinción entre lo que es de interés público y lo que no lo es, dista mucho de ser evidente (Dubied, 2005).

En resumen, la caja que se discute a lo largo de este documento es problemática. De hecho, una acusación de este tipo no debería haberse presentado en un título (es decir, «familia tóxica»). Esta práctica es éticamente reprobable, ya que dificulta la matización y/o recontextualización de estas declaraciones. Por otro lado, su contenido aporta un elemento esencial a la información de una noticia: la emoción. La experiencia subjetiva de una persona en una situación arroja luz sobre la dimensión extraordinaria, incluso excepcional, de una noticia. En este caso concreto, el testimonio sirvió tanto para explicar el contexto personal de una de las partes implicadas como para transmitir el aspecto emocional de la situación a los lectores. Pero este interrogatorio se aplica a cualquier testimonio, ya sea de una víctima o de un testigo ocular. En este trabajo también se cuestionó la ausencia de testimonios subjetivos en el resto del artículo. En efecto, si a veces se critica la subjetividad de los testimonios presentes en los telediarios, su ausencia también la sienten los lectores. Hemos visto cómo las emociones pueden ayudarnos a transmitir mejor los hechos y el carácter excepcional de las noticias. Todo ello siempre que se aplique la ética periodística básica.

 

[1] Ver anexo 

[2] « new authenticity »

[3] « traditionally, emotions have been regarded as a factor compromising or eroding professional journalism » (Kotisova, 2019, p.2)

[4] « proper journalistic narrative has been linked to indifference, depersonalization, and non‐action» (Kotisova, 2018, p.3).

[5] «research focused specifically on crisis reporting has revealed the problematic character of dispassionate, “just the facts,” unbiased, impartial journalism face‐to‐face with human suffering (Kotisova, 2017b; Olsson & Nord, 2015; Zelizer & Allan, 2011), and has thus confirmed the greater acceptance of emotional news in crise» (Kotisova, 2018, p.4).

[6] Se trata de una visión del periodismo que implica una manera de producir y consumir la información de forma totalmente racional (Pantti & Wahl-Jorgensen, 2007).

[7] «Emotional indulgence and sentimentalism are replacing informative, facts-based news reporting. Today reporters are providing Therapy News… . As a result, victims are granted expert status… the new therapeutic approach is allowing victims to be less criticised and more counselled by the media… . Therapy News offers an over-indulgent feast of feeling, re-playing individuals’ emotions back to us as if we all feel the same way» (Mayes, 2000) cité dans (Pantti & Wahl-Jorgensen, 2007).

[8] Comparto aquí la definición de Kotisova, que define las emociones como «prácticas de sentimientos y pensamientos biológicamente precondicionados pero, en gran medida, culturalmente definidos, definidos y hechos, … des modes d’interaction avec un contexte social, structurés par nos formes de compréhension des spécificités culturelles et historiques de ce contexte [notre traduction] («biológicamente precondicionadas pero en gran medida culturalmente determinadas, definidas y moldeadas prácticas de sentir y pensar, … formas de compromiso práctico con el contexto social, estructuradas por nuestras formas de entender las especificidades culturales e históricas del contexto») (2017a, p. 57) cité dans (Kotisova, 2019).

[9] «the traditional notion of objectivity and … to reconceptualize journalistic professionalism (e.g., Kotisova, 2017b; Glück, 2016)» (Kotisova, 2019, p.2).

[10] « new authenticity »

 

Bibliografía

Dubied, A. (2005). Quand les journalistes de presse parlent du fait divers : récits de pratiques et représentations. Les cahiers du journalisme, (14), 58-75.

Dubied, A., y Lits, M. (1999). Le Fait divers. París, PUF.

Glück, A. (2019). Le journalisme est-t-il émotionnellement illettré? Observatorio Europeo del Periodismo.

Kotisova, J. (2019). The elephant in the newsroom: Current research on journalism and emotion. Sociology Compass, 13(5).

Pantti, M., & Wahl-Jorgensen, K. (2007). On the polititcal possibilities of therapy news: Media responsibility and the limits of objectivity in disaster coverage. Communication studies, 1, 3-25.

Wahl-Jorgensen, K. (2016). Emotion and Journalism. In Witschge, T. & al (Eds.), The SAGE Handbook of Digital Journalism.

 

Título original: Les émotions, une ressource jorunalistique indispensable 

Autor original: Cécile Détraz 

Autor de la traducción: Alex Méaude 

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