La inmigración en los medios suecos: un debate periodístico

Junio 7, 2018 • Entradas recientes, Medios y política • by

Los movimientos migratorios, en los últimos tiempos, suponen un eje temático de gran peso en los medios de comunicación de los países que los experimentan con mayor intensidad. Es así en el caso de Suecia, que solo en 2015 recibió 134.240 inmigrantes, la mayor cifra de su historia; una de cada tres personas solicitante de asilo es de origen sirio.

Este fenómeno ha repercutido ineludiblemente en la información de actualidad de los medios de comunicación suecos: según el instituto de estadística Novus Retriever (Suecia), se publicaron 250.000 artículos entre 2015 y 2016 sobre la “crisis de los refugiados”, superando incluso a la cobertura realizada en el país escandinavo acerca de las elecciones en Estados Unidos (150.000 artículos).

El tratamiento informativo

 Un estudio llevado a cabo entre ACNUR y la Escuela de Periodismo de Cardiff describió la prensa sueca como la más positiva de cara a la recepción de inmigrantes, en comparación con la de Italia, España, Alemania y Reino Unido. Dicha investigación alcanzó las siguientes conclusiones:

  •  La prensa realizó una gran cantidad de artículos de temática humanitaria. Los siguientes temas representaron una minoría: referencias a que los inmigrantes fuesen una amenaza para la seguridad nacional o para mantener la identidad cultural del país; capacidad de integración de los mismos (aunque esta cuestión fuese más tratada); discusión acerca del Estado de Bienestar y cómo la presencia de inmigrantes puede afectarle.
  •  Se criticó a los estados miembro de la Unión Europea por su poca disposición en compartir la responsabilidad de acoger refugiados. De hecho, algunos medios culparon directamente a la Unión Europea por las muertes de los refugiados en el mar Mediterráneo.
  • Se discutió, con frecuencia, si la respuesta del gobierno a la “crisis de los refugiados” estaba siendo correcta, y se representó a estos últimos como personas que huían de la guerra y del terrorismo. Apenas tuvieron cabida cuestiones como rechazar a un mayor número de solicitantes de asilo o hacer más difícil el acceso a los beneficios que otorga el Estado de Bienestar, a fin de hacer de Suecia un país menos atractivo para el inmigrante.

 

¿Disconformidad sueca?

La organización Red de Periodismo Ético considera que el gobierno y los partidos tradicionales se mostraron favorables a la inmigración y contrarios a las posturas críticas al respecto. Por ello, la mayoría de los medios de comunicación siguió el mismo trayecto, sin ofrecer demasiada información sobre posibles costes o dificultades a la hora de acoger refugiados. Sí se refirió con estos términos al asunto en cuestión la formación política Sverigedemokraterna (Demócratas de Suecia, una organización con orígenes neo-nazis).

Esta estrategia discursiva, según un informe de Red de Periodismo Ético sobre Suecia, llevó a Demócratas de Suecia a ser la tercera fuerza política del país, provocó que otros partidos cambiasen su enfoque y que en determinados sectores de la población surgiese la sensación de que los medios no informaban correctamente sobre inmigración. En este sentido, el Instituto de Sociedad, Opinión y Medios, de la Universidad de Gotemburgo estableció que el 60% de los suecos no cree que se informe sobre inmigración de modo totalmente fidedigno.

A su vez, medios de comunicación online como Realisten, o sobre todo, Samhällsnytt, afirmaron que el resto de periodistas no era capaz de adoptar una postura crítica sobre la “crisis de los refugiados” o que, incluso, existía un acuerdo para no informar negativamente acerca de la misma.

El que estas ideas hayan calado hondo en la sociedad puede explicarse porque en Suecia, los políticos locales son una muy relevante fuente informativa. Sverigedemokraterna era antaño una formación de este carácter, sin demasiada importancia a nivel nacional. Esta oportunidad de tener voz sobre la actualidad informativa, sumada al hecho de que ningún otro partido se refería a la inmigración como un “problema”, y pocos medios de comunicación lo hacían, dio a los Demócratas de Suecia la ventaja de abrir un debate sobre si se informaba al ciudadano correctamente, en un país cuyas peticiones de asilo se incrementaban a una velocidad vertiginosa.

La perspectiva del refugiado

 En 2016, a través la iniciativa Mig Talks, formada por la Agencia de Migración Sueca, 21 inmigrantes se refirieron a la cobertura que los medios suecos realizaron sobre su situación. Además de señalar que palabras muy utilizadas como “crisis” (en el término “crisis de los refugiados”), “olas”, “corrientes” o “flujos” de refugiados eran deshumanizantes, destacaron aspectos que consideraron ofensivos acerca de su presencia en la actualidad informativa

Ser tratados como un “mero número en unas estadísticas, en vez de como un ser humano con pasado, presente y futuro”, hablar sobre ellos más que “hablar con ellos”, o darle relevancia únicamente a su exilio y no al hecho de que son seres humanos “con experiencias, perspectivas u opiniones”, son algunos de los comportamientos en los medios que consideran menos apropiados.

Asimismo, la Red Europea Contra el Racismo afirma que la cobertura mediática en Suecia sobre la inmigración, en ocasiones, describe al refugiado como “un problema”. Esto supone un peligro, pensando en la mayor presencia de grupos de extrema derecha en la escena política del país. La organización concluyó que en el país escandinavo a veces se traduce “inmigrante” como “musulmán” y “musulmán” como “extremista”.

Sobre la inmigración y los medios

 Los datos deben prevalecer, pero no siempre es fácil identificar aquellos que son adecuados ni interpretarlos. La polémica sueca nos lleva a preguntarnos cuáles son las buenas prácticas periodísticas a la hora de informar sobre inmigración.

En el país nórdico, en 2016, solo dos periodistas (ambos de medios públicos) eran “encargados de migración”, como tales. Al ser éste un tema tan importante en Suecia, la Red de Periodismo Ético recomienda que más medios de comunicación realicen un esfuerzo para tener periodistas especializados en migración en sus plantillas, que estén preparados específicamente en la búsqueda de fuentes informativas en esta materia. La organización también cuestiona si demasiadas historias humanas, poco basadas en datos, pueden perjudicar la veracidad de la cobertura sobre la inmigración, y llama a un periodismo más informativo que fomente un debate público sano y respetuoso.

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