Mejorar la cultura del debate en los medios de comunicación

Cultura del debate

22 abril 2021 • Entradas recientes, Ética y libertad de expresión, Nuevos medios, Reciente • by

Inspirada por la cultura del debate, “Deutschland spricht” es el nombre de la plataforma online Zeit que reúne a personas con opiniones contrarias desde el punto de vista político para dialogar. «Nunca habría pensado que podría mantener una conversación agradable con un ex-neonazi», dijo el redactor jefe Jochen Wegner en la conferencia virtual sobre ética de los medios de comunicación de la DGPuK (Deutsche Gesellschaft für Publizistik- und Kommunikationswissenschaft por sus siglas en alemán) en la ciudad alemana de Erlangen sobre el tema «culturas del debate». Los debates expuestos giraron en torno al papel de la controversia en la democracia y a cómo los medios de comunicación pueden hacer frente a la polarización en los discursos de hoy en día.

Un centenar de participantes de las ciencias de la comunicación y la práctica de los medios de comunicación examinaron los discursos sociales desde la perspectiva de la ética de los medios. ¿Cómo pueden contribuir las culturas del debate «en condiciones digitales modificadas» a la gestión constructiva de los conflictos en «cooperación respetuosa»? La profesora de periodismo de Colonia, Marlis Prinzing, analizó cómo los medios de comunicación pueden llegar a la gente de primera mano en una conversación con el director de Zeit, Jochen Wegner, que lanzó el proyecto «Deutschland spricht» con su equipo editorial en 2016 con motivo de las elecciones al Bundestag. «En realidad, solo quería probar el software de la plataforma de citas», relató, y entonces conoció a «Mirko, maquinista con un pasado en Alemania del Este» en una cafetería de Berlín, con el que fue emparejado a través de un algoritmo de emparejamiento. «Fue interesante su forma de ver el mundo», dijo Wegner, que se enteró después de que Mirko tenía un «pasado neonazi, que me mantuvo en secreto porque quería dejar atrás esa época».

Lo positivo de estas conversaciones es que la gente se interesa por los demás y desarrolla su comprensión, sobre todo, porque los lugares donde uno se encuentra con desconocidos son cada vez menos. Debido a la gran respuesta recibida, «Deutschland spricht» está ahora financiado por una fundación y opera a nivel internacional, dice Wegner, y: «nos hemos vuelto mucho más valientes a la hora de reunir lectores». Por ejemplo, Zeit ha iniciado ahora una serie sobre las clases sociales y ahora «la gente se cuela en nuestra burbuja» que no son los lectores que tenemos habitualmente, dice con alegría. Otros medios de comunicación, como Fox News, sin embargo, utilizan la «burbuja como modelo de negocio» tratando de capitalizar la división social.

Caminando hacia la cultura constructiva del debate

La responsabilidad del público para conseguir una cultura constructiva del debate fue el tema de dos conferencias posteriores. Los investigadores de comunicación de la ciudad alemana de Passau, Philip Dietrich y Thomas Knieper, estaban convencidos de que los usuarios de Internet pueden promover la ética de la audiencia. En su doble papel de consumidores y productores de medios de comunicación, es decir, prosumidores, experimentarían por si mismos lo que significa vulnerar los códigos éticos: «un linchamiento digital tiene una respuesta negativa y se sanciona». Este proceso de aprendizaje obliga a los prosumidores y a los medios de comunicación a ejercer un mayor autocontrol. El ejemplo más reciente es el programa de entrevistas de la WDR (Westdeutscher Rundfunk por sus siglas en alemán) «Die letzte Instanz«, que fue muy criticado en Internet, tras lo cual la emisora pidió disculpas.

La alfabetización mediática se considera una «panacea», por ejemplo, cuando la gente se siente inquieta por las teorías conspirativas, dijo Hans Büsch, profesor de educación mediática en la ciudad de Maguncia. Junto con Marlis Prinzing, explicó que son indispensables más competencias éticas y digitales para dirigirse y conseguir una cultura constructiva del discurso y del debate. Por ello, «unas directrices que sigan las redacciones sobre el tratamiento de la incitación al odio podrían ser también útiles para el público editor», dijo Prinzing. Además, las competencias digitales -conocimientos sobre el funcionamiento de las plataformas y la protección de datos- son indispensables. Es importante desarrollar criterios para un catálogo básico en un discurso de ciencia ciudadana e incorporarlos en la política educativa, pero «no solo para las escuelas», añadió Büsch.

Discursos actuales: Coronavirus, Islam y clima

«Para mí, la política del gobierno es como un Porsche que está parado frente a un semáforo en rojo con el motor rugiendo», dijo Chistiane Woopen, experta en ética médica en la ciudad de Colonia, en una entrevista con Johanna Haberer, profesora de periodismo cristiano en Erlangen. Ella echa en falta una «poderosa orientación hacia la solución» y perspectivas a largo plazo en la pandemia de la COVID-19. Los medios de comunicación podrían contribuir a ello fijando ellos mismos los temas. Ahora es importante informar sobre las estrategias internacionales de vacunación, dijo Woopen. Como ejemplo negativo del discurso de los medios de comunicación, citó el «clinch de los virólogos» Drosten contra Streeck, publicado en el tabloide alemán Bild. Los programas de entrevistas (Talk shows) que han cambiado su papel en las disputas emocionales y que proporcionan cada vez más información desde diferentes perspectivas están haciendo un «buen trabajo».

Julia Krasselt y Philipp Dreesen, ambos investigadores de lingüística digital de Zúrich, desarrollaron un «semáforo de alerta de islamofobia» en Internet. Mediante un análisis del discurso, examinaron textos sobre el islam en busca de posturas antihumanas y evaluaciones que no estaban basadas en el conocimiento. Compararon las revistas online de extrema derecha Compact y PI-News con las plataformas online Zeit, Bild.de y Spiegel. Procesaron desde el punto de vista lingüístico los textos publicados entre 2013 y 2018: según sus palabras, temas y referencias. Mientras que la palabra «corán», por ejemplo, se contextualizaba a nivel nacional, internacional y folletinesco en los medios de referencia, esta palabra siempre aparecía relacionada en las dos publicaciones de la derecha radical con llamamientos a la violencia contra los infieles, los atentados terroristas y los crímenes violentos. Así, técnicamente, fue posible evaluar el potencial islamófobo de un medio desconocido.

Torsten Schäfer, profesor de periodismo en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Darmstadt, esbozó la «nueva información sobre el clima». No es simplemente un tema, sino una «dimensión» con muchas narrativas: la sostenibilidad como valor universal con fuertes referencias locales, la ecología y la justicia distributiva. El Spiegel tiene ahora una sección sobre el clima, el Taz tiene una guía lingüística para el periodismo sobre el clima y en la ARD (Arbeitsgemeinschaft der öffentlich-rechtlichen Rundfunkanstalten der Bundesrepublik Deutschland por sus siglas en alemán) hay lugar para una petición que pide «El clima antes de las ocho» en lugar de «La bolsa antes de las ocho». La información medioambiental alarmista (German Angst) está dando paso a un periodismo constructivo que aborda “el horror y el éxito».

El poder de las empresas tecnológicas

Las investigadoras de medios de comunicación en Bremen, Stefanie Averbeck-Lietz y Viviane Harkort, presentaron propuestas para el análisis de la comunicación ciudadana, es decir, de los conflictos en los que no se fundamentan ni se respetan los diferentes puntos de vista. Distinguieron una comunicación racional basada en argumentos de una comunicación basada en juicios morales, que puede radicalizarse en discurso de odio y en un «discurso peligroso», especialmente si está vinculado a una ideología. En Estados Unidos, por ejemplo, el expresidente Donald Trump actualizó la larga tradición del anticomunismo en su discurso de odio. Entre el público alemán, alrededor del 20% de las personas se identifican con los extremos. Pero, ¿estos tienen una «ideología de apoyo»?, se preguntaron los ponentes.

A modo de conclusión, se debatió cómo la política de los medios de comunicación puede promover culturas de debate constructivas, que son importantes para los sistemas democráticos. Como las plataformas comerciales procesan la información de forma algorítmica, de manera que refuerzan las opiniones y promueven la polarización política, es necesario regularlas. Sin embargo, la transparencia de los algoritmos solo beneficiaría a los que tienen dinero y conocimientos específicos. Tendría más sentido sensibilizar a los programadores sobre la ética de los medios de comunicación y desarrollar un software que permita a los usuarios tropezar con información que no están realmente buscando. Otro punto de crítica fue que las plataformas se basan en la entrada y evitan la regulación nacional de los medios de comunicación. La actual disputa entre Facebook y Australia muestra lo difícil que es regular las grandes empresas tecnológicas. Debido a una ley que obliga a las plataformas a pagar por los contenidos de los editores o emisores, Facebook bloqueó el contenido de las noticias. Mientras tanto, Canadá y otros países se han unido a la resistencia australiana.

 

Artículo original: Mediale Streitkultur verbessern

Traducción: Natalia Sanz Fernández

Etiquetas , , , , ,

Send this to a friend